martes, noviembre 27, 2007

Dos ex policías complicados en un juicio por torturas

Jorge González, de 31 años, fue detenido el 14 de diciembre de 2002 en Villa Fiorito. Pero casi un mes depués, el 7 de enero de 2003, murió como consecuencia de una brutal paliza que habría recibido cuando fue arrestado. Tres hombres y una mujer complicaron ayer a dos ex policías acusados de haber provocado la muerte de la víctima.

Los cuatro testigos declararon que uno de los ex agentes, que se desempeñaban en la comisaría 5ª de Lomas de Zamora, sujetó a González mientras el otro le pegaba patadas. Asimismo, un forense sostuvo que el hombre murió debido a diversos "traumatismos" y a problemas de salud preexistentes que se agudizaron en la internación.

Los acusados son Isidoro Segundo Concha y Ramón Quevedo, imputados de "homicidio preterintencional en concurso ideal con apremios ilegales". Los dos ex policías bonaerenses están siendo juzgados ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 7 de Lomas de Zamora.

Cuatro vecinos que estuvieron en el lugar donde González fue arrestado, manifestaron ante los jueces que Quevedo retuvo a González boca abajo y esposado por la espalda, y que luego lo levantó cuando llegó Concha.

Siempre según los testigos, Concha le pegó al hombre mientras estaba siendo arrestado, según detalló una de las abogadas de la querella, María del Carmen Verdú, de la Coordinadora contra la represión Policial e Institucional (CORREPI).

Cristian Rodríguez, un vecino que estaba en un almacén frente al lugar del arresto, dijo que a González "le pegaban patadas en el pecho y tórax". Otro testigo, Jorge Fernández, detalló que al ver lo que ocurría, dijo: "Para qué le pegan si ya lo tienen esposado".

Diego Godoy, un albañil que estaba en la esquina en una obra y se aproximó al lugar de la detención, indicó que "Concha le pegaba a González para que dejara de gritar": "Por favor, no, que estoy enfermo", habría advertido la víctima.

Los cuatro testigos coincidieron en que, una vez que terminaron de pegarle, los ex policías tuvieron que alzar a González y subirlo a la caja de la camioneta del patrullero.


Asimismo, el médico forense Alfredo Armando Romero, quien practicó la tercera autopsia al cadáver de González, declaró que la víctima murió por una rotura de vasos sanguíneos que derivó en una sangrado pulmonar, que no tenía que ver con la tuberculosis que padecía la víctima, y una leve lesión en la vesícula que luego empezó a filtrar bilis, describió Verdú.

El fiscal Bernardo Schell adelantó que acusará a los ex policías de "homicidio preterintencional en concurso ideal con apremios ilegales".
González murió tras casi un mes de agonía por los golpes"
y la enfermedad que sufría: era portador del virus HIV y padecía tuberculosis.

Por su parte, la querella adelantó que acusará a los ex policías de "aplicación de tormentos seguidos de muerte" y pedirá la pena de prisión perpetua.


Salutes

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