Soy consciente de que los estudiantes aspiran a licenciarse en periodismo, trabajar de periodistas y vivir de ello. A esos profesionales yo les quiero siempre recordar que tenemos una obligación moral, la obligación moral de informar al mundo sobre tantas y tantas luchas de hombres y mujeres que combaten por su supervivencia y su dignidad. Ellos no organizan lujosas ruedas de prensa, ni invitan a cenar a los periodistas, ni ofrecen bonitos y esplendorosos dosiers de prensa en papel couché. Los jefes de las empresas que contratan a los jóvenes periodistas no tienen ningún interés por llevar a la sociedad la verdad, ellos son dueños o asalariados al servicio de un proyecto económico. No van a denunciar las masacres del gobierno kuwaití si peligra la publicidad de las petroleras; ni van a informar de los despidos de una cadena de supermercados en plena campaña de Navidad; ni de las condiciones laborales de los trabajadores de un conglomerado bancario, si es una de las empresas accionistas de ese medio o se va a necesitar su financiación.
A esos profesionales nunca hemos de cansarnos de explicarles que, cuando estén atravesando la impoluta moqueta de un ministerio acudiendo a una rueda de prensa de un ministro de trabajo, se acuerden de los inmigrantes sin papeles que viven en la clandestinidad, o de quienes trabajan doce horas al día en condiciones laborales precarias. También ellos tienen muchos asuntos laborales para informar en rueda de prensa. Que cuando les llegue un dossier con brillantes gráficos de barras y quesos de una petrolera que opera en América Latina, piensen en esos indígenas que han expulsado de sus tierras para extraer el petróleo, ellos también podrían facilitar muchos datos para un buen dosier de prensa.
Esas gentes también tienen derecho a ser oídas, su voz también debe ser llevada a nuestras páginas, nuestras ondas o nuestras imágenes. Además, es un derecho de los ciudadanos del mundo escucharles. Es el derecho ciudadano a informar y a ser informado.
En las universidades y en los grandes eventos de comunicación se habla mucho de imparcialidad, independencia y objetividad del periodismo. La información es una guerra, una guerra entre modelos sociales. Entre apologetas de un mundo desigual, injusto, mandando por depravados y auténticos terroristas que imponen a sangre y fuego un modelo económico que condena a muerte a miles de personas en todo el mundo y los que apostamos por estar al servicio de los grupos, movimientos, intelectuales y luchadores que todos los días se juegan la vida por defender otro modelo de mundo posible. Los primeros informan de los oscar del cine, las ruedas de prensa de los grandes conglomerados empresariales o las declaraciones de representantes de instituciones financieras internacionales del mundo rico. Frente a ello, muchos periodistas hemos decidido informar de los crímenes que cometen los paramilitares en América Latina, de cómo son perseguidas las minorías étnicas ahora en el Kosovo otanizado, de las cifras de pobreza de EE.UU. que todos ocultan, de cómo están conspirando para provocar un golpe de estado en Venezuela o de cómo se levantan los indígenas en Bolivia o en Ecuador. Me temo que esta visión del periodismo es otra de las tantas cosas que no se enseñaba en la universidad. Como dice Howard Zinn, no se puede ser neutral viajando en un tren en marcha que circula una velocidad enloquecida y que no dispone de frenos.
Ellos hablan de neutralidad periodística con periodistas empotrados entre las filas del ejército estadounidense en Iraq, de pluralidad informativa cuando sus redactores no salen de la sala de prensa de la Casa Blanca y nunca han visitado un suburbio de Washington o Nueva York, de imparcialidad mientras siguen estigmatizando en sus informaciones a los gobiernos que cometen el delito de recuperar sus recursos naturales para el pueblo; de objetividad pero sus páginas y espacios informativos están reservados para el oropel, el lujo y el glamour de famosos y grandes fortunas. Ellos silencian cientos de miles de hombres y mujeres que han recuperado la vista gracias al trabajo de gobiernos dignos, ignoran las campañas que han logrado que millones de personas aprendan a leer y a escribir, ocultan las movilizaciones de pueblos que exigen tierra y libertad y les llaman terroristas.
No, no se trata de convertir el periodismo en panfleto, pero sí de decir bien alta la verdad y la voz de los sin voz, condenados al ostracismo por un modelo comunicacional miserable al servicio del mercado. A todos los periodistas les digo que esta es una profesión noble y vocacional que ha sido convertida en miserable por los dueños de las empresas que nos obligan a trabajar al dictado de sus intereses. Debemos recuperar la dignidad y servir a la comunidad, a la justicia social, a la soberanía de los pueblos y a las libertades. No será periodismo si no se hace así, como no es medicina curar sólo a quienes tienen dinero para pagarla. Llevar esa causa y esos principios a los medios empotrados en el mercado es tarea difícil, no lo voy a negar. Por eso es imprescindible que todo periodista ponga al servicio de esos ideales sus conocimientos y su trabajo si quiere que la decencia sea emblema e insignia de su vida y su profesión. Los movimientos sociales, los sindicatos, las organizaciones comunitarias, los precarios medios alternativos están necesitados de profesionales comprometidos con otro modelo de periodismo, humanista, social, que apueste por otro orden social más justo. Ni siquiera hablo de militancia, hablo de decencia. La decencia es lo que diferencia al biólogo que trabaja para una multinacional de transgénicos o para una organización ecologista, al abogado que defiende los intereses de una multinacional o los de los trabajadores que exigen un sueldo justo, el militar que dispara contra el pueblo refugiándose en órdenes de superiores o el que combate al lado de la gente. Ninguno de ellos puede ser neutral, ni imparcial, ni objetivo.
Maldigo al poeta que no toma partido, dijo Gabriel Celaya. Yo maldigo al periodista que no toma partido por los pobres, los sin voz, los indígenas, los trabajadores, los humillados, los olvidados, los que sufren, los que resisten, los que luchan.
- Pascual Serrano
viernes, febrero 29, 2008
lunes, febrero 25, 2008
Trinchera de ideas
Fidel es tal vez el único de los líderes populares de la segunda posguerra, al que los Estados Unidos no pudieron derrocar, enviar la exilio, asesinar, inducirlo al suicidio o a la traición. Hay que ser un zoon politikon –y contar también con la protección de los dioses, vaya uno a saber cuáles– para concitar la lealtad de un pueblo y conformar un gran frente nacional contra Batista, a partir de esos doce sobrevivientes hambrientos que llegaron a la Sierra Maestra; para resistir la invasión a Playa Girón; los múltiples sabotajes y operaciones de la CIA; los seiscientos intentos de asesinato; un bloqueo económico de más de cuatro décadas; la caída del Muro de Berlín; el aislamiento internacional, o el período especial que, junto a otros múltiples obstáculos, debió enfrentar su gobierno durante medio siglo. Nadie ignora que hubo errores y durezas en las políticas de la revolución cubana, y tampoco Fidel lo ignora; el atenuante es compararlos con la historia de las mayorías populares y con el avasallamiento de los intereses nacionales en el resto de los países latinoamericanos durante el mismo período.
Después de sesenta años de intensa actividad, Fidel renuncia a la presidencia, pero no se retira de la política; simplemente va a continuar haciendo política bajo otras formas. Martí nos decía: “Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras”; y el Comandante parece dispuesto a concentrar sus esfuerzos en la “batalla de ideas”, porque está convencido de la necesidad de pensar críticamente lo nuevo, en tanto hoy en el mundo no está sólo en juego un cambio de sistema socio-económico y político sino la supervivencia misma de la especie.
Salutes
Después de sesenta años de intensa actividad, Fidel renuncia a la presidencia, pero no se retira de la política; simplemente va a continuar haciendo política bajo otras formas. Martí nos decía: “Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras”; y el Comandante parece dispuesto a concentrar sus esfuerzos en la “batalla de ideas”, porque está convencido de la necesidad de pensar críticamente lo nuevo, en tanto hoy en el mundo no está sólo en juego un cambio de sistema socio-económico y político sino la supervivencia misma de la especie.
Salutes
domingo, febrero 24, 2008
La fiesta de la primavera
El fiscal jefe de la Ufidro, Alberto Gentili admitió haber recibido el Día de la Primavera en una fiesta con el defensor en las dos mayores causas por drogas y lavado de dinero que llegaron a juicio en la historia argentina.
Gentili afirma que el 21 de septiembre de 2006 todo el personal de la Ufidro se reunió en la casa de una compañera de trabajo y de cátedra, entre las 14 y las 15.15, para comer unas empanadas con vino y gaseosas. El abogado Julio Virgolini recién llegó cuando estaban por irse, porque estaba viviendo con la dueña de casa.
Nada ocurrió tal como lo narra el Zar Antidrogas, quien resulta ser el mejor defensor del defensor de las organizaciones a las que debería perseguir. El dúplex de Uriburu 1257, con dos plantas unidas por una imponente escalera caracol de roble, pertenece a Virgolini, quien estuvo desde el principio hasta el final, y no a la mujer con la que convivió un breve lapso. Gentili llegó a las 13 con cuatro de los seis secretarios de cámara de su fiscalía (Horacio García, Sergio Mola, Santiago Marquevich y Marcelo Alonso) y se quedó hasta el atardecer. La fiesta se desarrolló en un living y un comedor en L, a los que se llega pasando la completa biblioteca de criminología crítica. Las cajas con las empanadas se apilaron en una luminosa cocina, con un desayunador de banquetas altas, en la que el ex juez lee todas las mañanas La Nación. Uno de los tres grandes dormitorios de la planta alta tiene un baño en suite. Tanto el Zar Antidrogas como el defensor de Marcos cantaron una canción con un aparato llamado karaoke, conectado al televisor. No fue la única fiesta realizada allí. Viernes de por medio, en horario de trabajo, Gentili y sus colaboradores se reúnen para cantar, en el duplex de Virgolini o en quintas del Gran Buenos Aires.
También lo hacen en las reuniones con personal de las fuerzas de seguridad en ocasión de los cursos y jornadas que organizan, en Mar del Plata, Misiones o Mendoza, por casualidad los lugares desde los cuales pocos días después la Ufidro recibe informes sobre el fantasmagórico narcoterrorismo, fruto y origen de prohibidas actividades de espionaje político. La vecindad con el Paraguay es conveniente para comprar a buen precio los cartuchos que consume el karaoke e ingresarlos al país sin pagar impuestos. Las sesiones siempre comienzan con el tema de Luis Miguel “Fría como el viento”. Las letras se reproducen en el televisor para que todos canten. Ese clima de sana chacota es estimulado por las holgadas condiciones de esos encuentros. Los cursos de Coordinación Policial sobre Narcotráfico y Crimen Organizado para las fuerzas de seguridad del Noreste y el Noroeste siguieron la misma pauta. Las delegaciones de una decena de invitados llegan por vía aérea el domingo a Buenos Aires y se alojan en el hotel de cinco estrellas NH City. El lunes tienen un desayuno de trabajo de tres horas. Luego almuerzan en el restaurante Cabaña Las Lilas de Puerto Madero y durante tres horas visitan dependencias policiales, de Prefectura y de Gendarmería. El martes se reúnen otras tres horas, reciben certificados y con ellos en los portafolios se dirigen al almuerzo de despedida. Cada uno de esos almuerzos para treinta personas, con jamón ibérico pata negra, baby beef de 500 a 800 gramos, pollo de campo o merluza negra, con vinos Catena Zapata Estiba Reservada, costaba hace un año no menos de 3000 pesos.
Virgolini defiende al capo peruano de la villa 1.11.14 desde 1999. También fue el defensor de Enrique Piana en la causa por lavado con exportaciones de oro y de uno de los serbios imputados en la causa conocida con la poco imaginativa denominación de Viñas blancas, de exportación de cocaína en botellas de vino. En algunas instancias actuó en forma directa, en otras por medio de sus socios, Luis Osler y Mariano Silvestroni.
Por cierto, Piana, Marcos y los serbios tienen derecho al mejor abogado y Virgolini y Rosconi a los clientes más prósperos. Lo único que está en cuestión aquí es la promiscuidad de quienes tienen la función de perseguir los delitos complejos cometidos en esa materia con los defensores de confianza de algunos imputados. Una de las complejidades consiste precisamente en el entrecruzamiento de abogados en las distintas causas para ocultar su vinculación. El juez más famoso de Francia, Renaud Van Ruymbeke, fue sancionado por el Consejo de la Magistratura porque se reunió fuera de los tribunales con el vicepresidente de una multinacional investigada, para acordar de qué manera anónima le haría llegar documentos incriminatorios para otros directivos y políticos. En Estados Unidos no duraría un día en su cargo un Zar Antidrogas que fuera descubierto enfiestado en la casa del Virgolini local. En la película The Firm, dirigida por Sydney Pollack sobre la novela de John Grisham, un joven abogado descubre que su empleador es el estudio de la mafia. Decide colaborar con el FBI y documenta sobrefacturaciones y otros delitos menores, con los cuales sería posible mandar a sus patrones a la cárcel. Estas son unas líneas del diálogo:
Abogado –¿Qué es más difícil de hallar, el matón o el abogado que esconde su dinero?
Cana –No me cuentes más mierda.
Abogado –¿Querés a la mafia? Andá por sus abogados.
Este es un país menos pragmático. Las cárceles están llenas de chicos que fuman porro y los defensores de las grandes bandas son considerados prestigiosos académicos de ideas progresistas.
Salutes
Gentili afirma que el 21 de septiembre de 2006 todo el personal de la Ufidro se reunió en la casa de una compañera de trabajo y de cátedra, entre las 14 y las 15.15, para comer unas empanadas con vino y gaseosas. El abogado Julio Virgolini recién llegó cuando estaban por irse, porque estaba viviendo con la dueña de casa.
Nada ocurrió tal como lo narra el Zar Antidrogas, quien resulta ser el mejor defensor del defensor de las organizaciones a las que debería perseguir. El dúplex de Uriburu 1257, con dos plantas unidas por una imponente escalera caracol de roble, pertenece a Virgolini, quien estuvo desde el principio hasta el final, y no a la mujer con la que convivió un breve lapso. Gentili llegó a las 13 con cuatro de los seis secretarios de cámara de su fiscalía (Horacio García, Sergio Mola, Santiago Marquevich y Marcelo Alonso) y se quedó hasta el atardecer. La fiesta se desarrolló en un living y un comedor en L, a los que se llega pasando la completa biblioteca de criminología crítica. Las cajas con las empanadas se apilaron en una luminosa cocina, con un desayunador de banquetas altas, en la que el ex juez lee todas las mañanas La Nación. Uno de los tres grandes dormitorios de la planta alta tiene un baño en suite. Tanto el Zar Antidrogas como el defensor de Marcos cantaron una canción con un aparato llamado karaoke, conectado al televisor. No fue la única fiesta realizada allí. Viernes de por medio, en horario de trabajo, Gentili y sus colaboradores se reúnen para cantar, en el duplex de Virgolini o en quintas del Gran Buenos Aires.
También lo hacen en las reuniones con personal de las fuerzas de seguridad en ocasión de los cursos y jornadas que organizan, en Mar del Plata, Misiones o Mendoza, por casualidad los lugares desde los cuales pocos días después la Ufidro recibe informes sobre el fantasmagórico narcoterrorismo, fruto y origen de prohibidas actividades de espionaje político. La vecindad con el Paraguay es conveniente para comprar a buen precio los cartuchos que consume el karaoke e ingresarlos al país sin pagar impuestos. Las sesiones siempre comienzan con el tema de Luis Miguel “Fría como el viento”. Las letras se reproducen en el televisor para que todos canten. Ese clima de sana chacota es estimulado por las holgadas condiciones de esos encuentros. Los cursos de Coordinación Policial sobre Narcotráfico y Crimen Organizado para las fuerzas de seguridad del Noreste y el Noroeste siguieron la misma pauta. Las delegaciones de una decena de invitados llegan por vía aérea el domingo a Buenos Aires y se alojan en el hotel de cinco estrellas NH City. El lunes tienen un desayuno de trabajo de tres horas. Luego almuerzan en el restaurante Cabaña Las Lilas de Puerto Madero y durante tres horas visitan dependencias policiales, de Prefectura y de Gendarmería. El martes se reúnen otras tres horas, reciben certificados y con ellos en los portafolios se dirigen al almuerzo de despedida. Cada uno de esos almuerzos para treinta personas, con jamón ibérico pata negra, baby beef de 500 a 800 gramos, pollo de campo o merluza negra, con vinos Catena Zapata Estiba Reservada, costaba hace un año no menos de 3000 pesos.
Virgolini defiende al capo peruano de la villa 1.11.14 desde 1999. También fue el defensor de Enrique Piana en la causa por lavado con exportaciones de oro y de uno de los serbios imputados en la causa conocida con la poco imaginativa denominación de Viñas blancas, de exportación de cocaína en botellas de vino. En algunas instancias actuó en forma directa, en otras por medio de sus socios, Luis Osler y Mariano Silvestroni.
Por cierto, Piana, Marcos y los serbios tienen derecho al mejor abogado y Virgolini y Rosconi a los clientes más prósperos. Lo único que está en cuestión aquí es la promiscuidad de quienes tienen la función de perseguir los delitos complejos cometidos en esa materia con los defensores de confianza de algunos imputados. Una de las complejidades consiste precisamente en el entrecruzamiento de abogados en las distintas causas para ocultar su vinculación. El juez más famoso de Francia, Renaud Van Ruymbeke, fue sancionado por el Consejo de la Magistratura porque se reunió fuera de los tribunales con el vicepresidente de una multinacional investigada, para acordar de qué manera anónima le haría llegar documentos incriminatorios para otros directivos y políticos. En Estados Unidos no duraría un día en su cargo un Zar Antidrogas que fuera descubierto enfiestado en la casa del Virgolini local. En la película The Firm, dirigida por Sydney Pollack sobre la novela de John Grisham, un joven abogado descubre que su empleador es el estudio de la mafia. Decide colaborar con el FBI y documenta sobrefacturaciones y otros delitos menores, con los cuales sería posible mandar a sus patrones a la cárcel. Estas son unas líneas del diálogo:
Abogado –¿Qué es más difícil de hallar, el matón o el abogado que esconde su dinero?
Cana –No me cuentes más mierda.
Abogado –¿Querés a la mafia? Andá por sus abogados.
Este es un país menos pragmático. Las cárceles están llenas de chicos que fuman porro y los defensores de las grandes bandas son considerados prestigiosos académicos de ideas progresistas.
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La mejor policia del mundo
Ex Policia extorsiona a preso para sacarle la casa
Un ex oficial de la Policía Bonaerense que estaba prófugo fue detenido acusado de integrar una asociación ilícita que se apropió de la casa de un hombre cuando estaba en la cárcel, en complicidad con un cómplice que se hacía pasar por abogado.
Se trata del ex teniente Alberto Casco (49), antiguo jefe de calle de la comisaría de Castelar Norte, en la zona oeste del conurbano, quien fue apresado en un operativo realizado ayer en una quinta de la localidad de San Vicente.
Casco, separado de la fuerza el 20 de diciembre del año pasado, estaba con el pelo teñido de castaño claro (antes lo tenía oscuro), tenía en su poder una escopeta y la credencial de policía, pese a que deberían habérsela retirado.
Según informó la agencia Télam, el ex policía quedó acusado de asociación ilícita, estafas, exacciones ilegales y encubrimiento y en las próximas horas será indagado. El caso por el que se lo acusa se inició luego de que el 24 de mayo un hombre identificado como Walter Balcarsa fuera detenido acusado de participar en el crimen de Analía Aguirre, asesinada de un balazo durante una salidera bancaria en Merlo.
La sospecha de los investigadores es que el teniente Casco involucró en el caso a Balcarsa, lo de tuvo y luego lo extorsionó para quedarse con su casa de Ituzaingó, a cambio de desvincularlo del homicidio de la mujer. Por eso, mientras Balcarsa estuvo preso, el policía vivió en su casa.
El fiscal Bellido determinó que Casco estaba vinculado con el defensor de Balcarsa, Silvio Hipólito Cascella, que estuvo preso ocho días en noviembre y luego logró ser excarcelado.
Entre otras pruebas, hay numerosas llamadas telefónicas que comprometerían al policía y al falso abogado.
Cascella se dedicaba a liberar presos de comisarías del partido de Morón, entre ellas la que trabajaba Casco, y se descubrió que había montado un estudio jurídico "trucho" gracias a los contactos con los policías de la zona.
Salutes
Se trata del ex teniente Alberto Casco (49), antiguo jefe de calle de la comisaría de Castelar Norte, en la zona oeste del conurbano, quien fue apresado en un operativo realizado ayer en una quinta de la localidad de San Vicente.
Casco, separado de la fuerza el 20 de diciembre del año pasado, estaba con el pelo teñido de castaño claro (antes lo tenía oscuro), tenía en su poder una escopeta y la credencial de policía, pese a que deberían habérsela retirado.
Según informó la agencia Télam, el ex policía quedó acusado de asociación ilícita, estafas, exacciones ilegales y encubrimiento y en las próximas horas será indagado. El caso por el que se lo acusa se inició luego de que el 24 de mayo un hombre identificado como Walter Balcarsa fuera detenido acusado de participar en el crimen de Analía Aguirre, asesinada de un balazo durante una salidera bancaria en Merlo.
La sospecha de los investigadores es que el teniente Casco involucró en el caso a Balcarsa, lo de tuvo y luego lo extorsionó para quedarse con su casa de Ituzaingó, a cambio de desvincularlo del homicidio de la mujer. Por eso, mientras Balcarsa estuvo preso, el policía vivió en su casa.
El fiscal Bellido determinó que Casco estaba vinculado con el defensor de Balcarsa, Silvio Hipólito Cascella, que estuvo preso ocho días en noviembre y luego logró ser excarcelado.
Entre otras pruebas, hay numerosas llamadas telefónicas que comprometerían al policía y al falso abogado.
Cascella se dedicaba a liberar presos de comisarías del partido de Morón, entre ellas la que trabajaba Casco, y se descubrió que había montado un estudio jurídico "trucho" gracias a los contactos con los policías de la zona.
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viernes, febrero 22, 2008
El Capitalismo no vuelve a Cuba
Fidel Castro, de 81 años, renunció a sus funciones de presidente del Consejo de Estado de Cuba y de comandante en jefe de la Revolución. Permanece, sin embargo, como miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba. El próximo domingo día 24 Raúl Castro, de 77 años, será elegido, por los nuevos diputados de la Asamblea Nacional, para ocupar las funciones de primer mandatario de Cuba.
Es la segunda vez que Fidel renuncia al poder. La primera fue en julio de 1959, siete meses después de la victoria de la Revolución. Elegido primer ministro, chocó con el presidente Manuel Urrutia, que consideró muy radicales las leyes revolucionarias, como la de reforma agraria, promulgadas por el consejo de ministros. Para evitar un golpe de Estado, el líder cubano prefirió renunciar. El pueblo salió a las calles apoyándolo. Presionado por las manifestaciones, Urrutia no tuvo otra alternativa que dejar el poder. La presidencia fue ocupada por Oswaldo Dorticós, y Fidel volvió a la función de primer ministro.
Se engaña quien crea que la renuncia de Fidel significa el comienzo del fin del socialismo en Cuba. No hay ningún síntoma de que sectores significativos de la sociedad cubana aspiren a que regrese el capitalismo. Ni siquiera los obispos de la Iglesia Católica. Con excepción de unos pocos, a quienes no les importaría que el futuro de Cuba fuese equivalente al presente de Honduras, Guatemala o Nicaragua. Además, ninguno de los que salieron del país continuó la defensa de los derechos humanos al insertarse en el mundo encantado del consumismo.
Cuba no es reacia a los cambios. El mismo Raúl Castro desencadenó un proceso interno de críticas a la Revolución a través de las organizaciones de masas y de los sectores profesionales. Son más de un millón de sugerencias las analizadas por el gobierno. Los cubanos saben que las dificultades son enormes, pues viven en una cuádruple isla: geográfica; única nación socialista de Occidente; desprovista del apoyo que le daba la Unión Soviética; bloqueada hace más de 40 años por el gobierno de los EE.UU.
A pesar de todo ello el país mereció elogios del papa Juan Pablo II con ocasión de su visita en 1998. En el IDH 2007 de la ONU el Brasil se alegró de figurar en el puesto 70. Los primeros setenta países son considerados los mejores en calidad de vida. Cuba, donde no se paga nada por el derecho universal a la salud y educación, figura en el puesto 51.
El país presenta una tasa de alfabetización del 99,8 por ciento; cuenta con 70.594 médicos para una población de 11,2 millones (1 médico por cada 160 habitantes); un índice de mortalidad infantil de 5,3 por cada mil nacidos vivos (en los EE.UU. son 7, y en Brasil 27); 800 mil diplomados en 67 universidades, en las que ingresan cada año 606 mil estudiantes. Hoy día Cuba mantiene médicos y profesores trabajando en más de 100 países, incluido Brasil, y promueve en toda América latina la “Operación Milagro”, para curar gratuitamente enfermedades de los ojos, y la campaña de alfabetización “Yo sí puedo”, con resultados que convencieron al presidente Lula de adoptar el método en el Brasil. Habrá, sí, cambios en Cuba cuando cese el bloqueo de los EE.UU.; cuando sean liberados los cinco cubanos presos injustamente en la Florida por luchar contra el terrorismo, y si la base naval de Guantánamo, utilizada ahora como cárcel clandestina –símbolo mundial del irrespeto a los derechos humanos y civiles– de supuestos terroristas fuera devuelta.
No esperemos, sin embargo, que Cuba quite de las entradas a La Habana dos carteles que nos avergüenzan a nosotros los latinoamericanos, que vivimos en islas de opulencia rodeadas de miseria por todos lados: “Cada año 80 mil niños mueren víctimas de enfermedades evitables. Ninguno de ellos es cubano”. “Esta noche 200 millones de niños dormirán en las calles del mundo. Ninguno es cubano.”
Es la segunda vez que Fidel renuncia al poder. La primera fue en julio de 1959, siete meses después de la victoria de la Revolución. Elegido primer ministro, chocó con el presidente Manuel Urrutia, que consideró muy radicales las leyes revolucionarias, como la de reforma agraria, promulgadas por el consejo de ministros. Para evitar un golpe de Estado, el líder cubano prefirió renunciar. El pueblo salió a las calles apoyándolo. Presionado por las manifestaciones, Urrutia no tuvo otra alternativa que dejar el poder. La presidencia fue ocupada por Oswaldo Dorticós, y Fidel volvió a la función de primer ministro.
Se engaña quien crea que la renuncia de Fidel significa el comienzo del fin del socialismo en Cuba. No hay ningún síntoma de que sectores significativos de la sociedad cubana aspiren a que regrese el capitalismo. Ni siquiera los obispos de la Iglesia Católica. Con excepción de unos pocos, a quienes no les importaría que el futuro de Cuba fuese equivalente al presente de Honduras, Guatemala o Nicaragua. Además, ninguno de los que salieron del país continuó la defensa de los derechos humanos al insertarse en el mundo encantado del consumismo.
Cuba no es reacia a los cambios. El mismo Raúl Castro desencadenó un proceso interno de críticas a la Revolución a través de las organizaciones de masas y de los sectores profesionales. Son más de un millón de sugerencias las analizadas por el gobierno. Los cubanos saben que las dificultades son enormes, pues viven en una cuádruple isla: geográfica; única nación socialista de Occidente; desprovista del apoyo que le daba la Unión Soviética; bloqueada hace más de 40 años por el gobierno de los EE.UU.
A pesar de todo ello el país mereció elogios del papa Juan Pablo II con ocasión de su visita en 1998. En el IDH 2007 de la ONU el Brasil se alegró de figurar en el puesto 70. Los primeros setenta países son considerados los mejores en calidad de vida. Cuba, donde no se paga nada por el derecho universal a la salud y educación, figura en el puesto 51.
El país presenta una tasa de alfabetización del 99,8 por ciento; cuenta con 70.594 médicos para una población de 11,2 millones (1 médico por cada 160 habitantes); un índice de mortalidad infantil de 5,3 por cada mil nacidos vivos (en los EE.UU. son 7, y en Brasil 27); 800 mil diplomados en 67 universidades, en las que ingresan cada año 606 mil estudiantes. Hoy día Cuba mantiene médicos y profesores trabajando en más de 100 países, incluido Brasil, y promueve en toda América latina la “Operación Milagro”, para curar gratuitamente enfermedades de los ojos, y la campaña de alfabetización “Yo sí puedo”, con resultados que convencieron al presidente Lula de adoptar el método en el Brasil. Habrá, sí, cambios en Cuba cuando cese el bloqueo de los EE.UU.; cuando sean liberados los cinco cubanos presos injustamente en la Florida por luchar contra el terrorismo, y si la base naval de Guantánamo, utilizada ahora como cárcel clandestina –símbolo mundial del irrespeto a los derechos humanos y civiles– de supuestos terroristas fuera devuelta.
No esperemos, sin embargo, que Cuba quite de las entradas a La Habana dos carteles que nos avergüenzan a nosotros los latinoamericanos, que vivimos en islas de opulencia rodeadas de miseria por todos lados: “Cada año 80 mil niños mueren víctimas de enfermedades evitables. Ninguno de ellos es cubano”. “Esta noche 200 millones de niños dormirán en las calles del mundo. Ninguno es cubano.”
jueves, febrero 21, 2008
Fundamentalismos
Hace más de 60 años que los gobiernos estadounidenses aplican lo que Chalmers Johnson, profesor emérito de la Universidad de California, califica de “keynesianismo militar” (“Nemesis: The Last Days of the American Republic”, Metropolitan Books, Nueva York, 2007). Consiste en la falacia de que las políticas públicas basadas en las guerras frecuentes, los gastos enormes en armas y municiones que aquéllas exigen y el mantenimiento de fuerzas armadas numerosas pueden sostener indefinidamente la salud de una economía capitalista. El gobierno Truman estableció oficialmente esta doctrina en 1950, durante la Guerra Fría, y ocurre exactamente lo contrario.
El valor del armamento, de los equipos y de las fábricas que producen para el Pentágono ascendía al 83 por ciento de todo el parque industrial estadounidense en la década de los ’90. Esa proporción es hoy seguramente mayor y, además, la fuente de esos intereses creados, económicos y políticos, que el general Eisenhower definió como el complejo militar–industrial. Los presupuestos militares sumados de 1947 a 1990 alcanzaron la friolera de 8,7 billones de dólares, es decir, 8,7 millones de millones de dólares. “La mayoría de los modelos económicos muestra que el gasto militar desvía fondos que podrían destinarse a fines productivos y a la inversión, y su efecto último es frenar el crecimiento económico y aumentar el desempleo” (Center for Economic and Policy Research, Washington, D.C., www.cepr.net, 1-5-07).
Y ahora EE.UU. ocupa el primer puesto en rubros varios.
Desde luego, en lo que hace al presupuesto militar: el del año fiscal 2008 ascenderá a más de un billón de dólares y será con creces el doble de la cifra correspondiente a los de las nueve naciones del mundo que más gastan en armamentos. También va primero en deuda pública: el Tesoro de EE.UU. anunció el 7 de noviembre pasado que ésta había roto la barrera de los 9 billones de dólares por primera vez en la historia del país. Aumentó en un 45 por ciento desde que G. W. Bush asumió la presidencia en el 2001 y la deuda externa raya en los 700 billones de dólares. Hace 15 años, EE.UU. no tenía un déficit comercial con China. Hoy es de 200 mil millones de dólares y el acreedor pekinés posee un billón de dólares en bonos del Tesoro estadounidense, es decir, financia buena parte de las deudas del gobierno de Bush (www.alter net.org, 23-1-08). Qué curiosa situación.
EE.UU. ha perdido la supremacía económica del planeta, es el país que más debe y su influencia se sostiene merced a sus notorias “proezas” bélicas. Mantiene más de 800 bases militares en todo el mundo, invierte sin cesar en la obtención de nuevos armamentos y procura establecer un escudo antimisiles no se sabe contra qué enemigo. Es el keynesianismo militar que, de hecho, incrementa la desocupación y mutila los fondos de los servicios públicos. Habrá más de todo esto: “Washington debe enfrentar el hecho de que casi cinco años de guerra (en Irak y Afganistán) han dejado a las fuerzas armadas de EE.UU. peor de lo que han estado en una generación, sí, desde Vietnam, y recomponerlas exigirá un presupuesto sin antecedente”, señala un editorial de la revista Aviation Week & Space Technology (www.aviationweek.com, 21-12-07). El Pentágono ya piensa cómo hacerlo: se propone alistar a 90 mil nuevos efectivos en los próximos cinco años a un costo de casi 11.000 millones de dólares (www.msnbc.com, 11-1-08).
Hay 13 estados norteamericanos al borde de la quiebra: Arizona, California, Carolina del Sur, Florida, Kentucky, Maine, Massachusetts, Minnesota, Nevada, New Jersey, Nueva York y Rhode Island, que acumularán un déficit de 23.000 millones de dólares el año que viene. Otros 11 estados padecerán lo mismo en el 2010 (www.voltaire net.org, 20-12-07). ¿A dónde irá a parar esta estrategia de guerra permanente que alienta al fundamentalismo del mercado, mejor dicho, la libertad de mercado –para pocos– y acelera la crisis económica de EE.UU. y sus repercusiones en el mundo entero? ¿No presagia acaso el fin de los sueños imperiales que G. W. Bush repasa en sus conversaciones con Dios?
Salutes
El valor del armamento, de los equipos y de las fábricas que producen para el Pentágono ascendía al 83 por ciento de todo el parque industrial estadounidense en la década de los ’90. Esa proporción es hoy seguramente mayor y, además, la fuente de esos intereses creados, económicos y políticos, que el general Eisenhower definió como el complejo militar–industrial. Los presupuestos militares sumados de 1947 a 1990 alcanzaron la friolera de 8,7 billones de dólares, es decir, 8,7 millones de millones de dólares. “La mayoría de los modelos económicos muestra que el gasto militar desvía fondos que podrían destinarse a fines productivos y a la inversión, y su efecto último es frenar el crecimiento económico y aumentar el desempleo” (Center for Economic and Policy Research, Washington, D.C., www.cepr.net, 1-5-07).
Y ahora EE.UU. ocupa el primer puesto en rubros varios.
Desde luego, en lo que hace al presupuesto militar: el del año fiscal 2008 ascenderá a más de un billón de dólares y será con creces el doble de la cifra correspondiente a los de las nueve naciones del mundo que más gastan en armamentos. También va primero en deuda pública: el Tesoro de EE.UU. anunció el 7 de noviembre pasado que ésta había roto la barrera de los 9 billones de dólares por primera vez en la historia del país. Aumentó en un 45 por ciento desde que G. W. Bush asumió la presidencia en el 2001 y la deuda externa raya en los 700 billones de dólares. Hace 15 años, EE.UU. no tenía un déficit comercial con China. Hoy es de 200 mil millones de dólares y el acreedor pekinés posee un billón de dólares en bonos del Tesoro estadounidense, es decir, financia buena parte de las deudas del gobierno de Bush (www.alter net.org, 23-1-08). Qué curiosa situación.
EE.UU. ha perdido la supremacía económica del planeta, es el país que más debe y su influencia se sostiene merced a sus notorias “proezas” bélicas. Mantiene más de 800 bases militares en todo el mundo, invierte sin cesar en la obtención de nuevos armamentos y procura establecer un escudo antimisiles no se sabe contra qué enemigo. Es el keynesianismo militar que, de hecho, incrementa la desocupación y mutila los fondos de los servicios públicos. Habrá más de todo esto: “Washington debe enfrentar el hecho de que casi cinco años de guerra (en Irak y Afganistán) han dejado a las fuerzas armadas de EE.UU. peor de lo que han estado en una generación, sí, desde Vietnam, y recomponerlas exigirá un presupuesto sin antecedente”, señala un editorial de la revista Aviation Week & Space Technology (www.aviationweek.com, 21-12-07). El Pentágono ya piensa cómo hacerlo: se propone alistar a 90 mil nuevos efectivos en los próximos cinco años a un costo de casi 11.000 millones de dólares (www.msnbc.com, 11-1-08).
Hay 13 estados norteamericanos al borde de la quiebra: Arizona, California, Carolina del Sur, Florida, Kentucky, Maine, Massachusetts, Minnesota, Nevada, New Jersey, Nueva York y Rhode Island, que acumularán un déficit de 23.000 millones de dólares el año que viene. Otros 11 estados padecerán lo mismo en el 2010 (www.voltaire net.org, 20-12-07). ¿A dónde irá a parar esta estrategia de guerra permanente que alienta al fundamentalismo del mercado, mejor dicho, la libertad de mercado –para pocos– y acelera la crisis económica de EE.UU. y sus repercusiones en el mundo entero? ¿No presagia acaso el fin de los sueños imperiales que G. W. Bush repasa en sus conversaciones con Dios?
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Tren para todos
La sociedad argentina padece uno de los más caros e inseguros sistemas de transporte, con catastróficas consecuencias humanas y económicas. En 2007 el transporte vial le ocasionó al país la mayor cantidad de accidentes de su historia, con más de 8000 muertos y miles de heridos. No es sólo imprudencia o el alcohol: es el colapso del sistema de transporte a raíz de la drástica reducción del ferrocarril y las privatizaciones que demostraron ser incapaces de dar mejor servicio que el transporte público.
En todo el mundo se siguió desarrollando el ferrocarril porque es el más económico de todos los transportes y el único que entra a cualquier pueblo con niebla o lluvia. En nuestro país, el plan Larkin (Banco Mundial, año 1959) levantó ramales para hacer economías, pero su real objetivo fue debilitar las economías regionales y la industria nacional. De casi 50.000 km de vías y 130.000 ferroviarios que había en 1955, pasamos a 36.000 km y 95.000 trabajadores en 1989. Hoy tenemos 7000 km y 14.000 ferroviarios y no se puede circular a más de 50 km/hora. ¿Cuáles fueron los ahorros? Ninguno.
Con el gobierno Kirchner pagamos tres veces más que antes: tres millones de dólares por día y con las inversiones, once millones de pesos al año. El Estado paga todos los sueldos, compras y reparaciones y, además, subsidia con más de mil millones de pesos el gasoil de autos, colectivos y camiones, viajemos o no en ellos. Argentina paga uno de los sistemas de transporte más caros del mundo: equivale al 27 por ciento de su PBI, contra el 9 por ciento de Canadá y Australia.
Siendo un país agrario, el transporte automotor no es viable. El ferrocarril cuesta 7 u 8 veces menos: una locomotora arrastra la carga de 50 camiones; un tren mediano lleva tantos pasajeros como 19 ómnibus. Con la mitad de lo que gastarán en el “tren bala” se reconstruyen a nuevo 11.000 km de vías para los cargueros y 7000 km para los cinco grandes ramales a las provincias, más 300 locomotoras y cientos de vagones nuevos para poder circular a 120 km por hora. La reconstrucción de la industria ferroviaria pública puede crear miles de puestos de trabajo en vez de comprar trenes en desuso –caros y sin repuestos– de Portugal o España. El secretario de Transporte, Ricardo Jaime, debería explicar por qué derrocha los recursos en chatarra ferroviaria.
Frente a la crisis y la desinformación, el kirchnerismo quiere hacer votar en las sesiones extraordinarias de la Cámara de Diputados la Ley de Reordenamiento Ferroviario, sin el necesario debate y cerrando la ronda de consultas. Tras su paso por el Senado, el proyecto de ley fue vaciado de contenido: el Estado les seguirá sirviendo la mesa a los mismos concesionarios que nos comen desde Menem. Con la complicidad de funcionarios, son responsables del vaciamiento impune de los 37 talleres-fábricas con sus miles de máquinas y repuestos, más el destrozo y robo de miles de vagones y locomotoras. El valioso patrimonio fue entregado sin inventario previo a los Taselli, Cirigliano, Roggio, Romero, Techint, Urquía, Brahma, Camargo Correa. Hoy poco queda de él y ninguna denuncia penal prosperó.
La medida más salvaje de las privatizaciones fue sacarles a los pueblos los trenes interurbanos que unían las provincias. Nada golpeó más a los productores y las economías; se perdió la carga difusa y el servicio de correo. Miles de poblaciones sin pavimento hasta la ruta quedaron aisladas; 800 estaciones cerraron; sus pueblos se transformaron en fantasmas y un millón de habitantes emigró hacia las capitales.
Frente a la tragedia social, el proyecto de Cristina Fernández no es reconstruir la red que integraba al país, sino instalar el tren bala hacia Rosario y Córdoba y a Mar del Plata. Su modelo referencial es Puerto Madero, obra de la corporación creada por Menem y Grosso que se apropió de los terrenos públicos del puerto sin pagar nada. Hoy el metro cubierto se vende a u$s 4000: ¿podrán comprar los argentinos o sólo los extranjeros?
El tren bala es antidemocrático y antinacional: su boleto será caro, aumentará la dependencia tecnológica y la deuda externa. El imperativo es restituirle al pueblo su derecho al transporte: volver al tren para todos, un servicio interurbano seguro y confortable, y revisar el modelo actual para reducir las víctimas y costos de la guerra del automotor. El tren debe volver a ser una cultura de la comunicación que integre a la Nación.
Salutes
En todo el mundo se siguió desarrollando el ferrocarril porque es el más económico de todos los transportes y el único que entra a cualquier pueblo con niebla o lluvia. En nuestro país, el plan Larkin (Banco Mundial, año 1959) levantó ramales para hacer economías, pero su real objetivo fue debilitar las economías regionales y la industria nacional. De casi 50.000 km de vías y 130.000 ferroviarios que había en 1955, pasamos a 36.000 km y 95.000 trabajadores en 1989. Hoy tenemos 7000 km y 14.000 ferroviarios y no se puede circular a más de 50 km/hora. ¿Cuáles fueron los ahorros? Ninguno.
Con el gobierno Kirchner pagamos tres veces más que antes: tres millones de dólares por día y con las inversiones, once millones de pesos al año. El Estado paga todos los sueldos, compras y reparaciones y, además, subsidia con más de mil millones de pesos el gasoil de autos, colectivos y camiones, viajemos o no en ellos. Argentina paga uno de los sistemas de transporte más caros del mundo: equivale al 27 por ciento de su PBI, contra el 9 por ciento de Canadá y Australia.
Siendo un país agrario, el transporte automotor no es viable. El ferrocarril cuesta 7 u 8 veces menos: una locomotora arrastra la carga de 50 camiones; un tren mediano lleva tantos pasajeros como 19 ómnibus. Con la mitad de lo que gastarán en el “tren bala” se reconstruyen a nuevo 11.000 km de vías para los cargueros y 7000 km para los cinco grandes ramales a las provincias, más 300 locomotoras y cientos de vagones nuevos para poder circular a 120 km por hora. La reconstrucción de la industria ferroviaria pública puede crear miles de puestos de trabajo en vez de comprar trenes en desuso –caros y sin repuestos– de Portugal o España. El secretario de Transporte, Ricardo Jaime, debería explicar por qué derrocha los recursos en chatarra ferroviaria.
Frente a la crisis y la desinformación, el kirchnerismo quiere hacer votar en las sesiones extraordinarias de la Cámara de Diputados la Ley de Reordenamiento Ferroviario, sin el necesario debate y cerrando la ronda de consultas. Tras su paso por el Senado, el proyecto de ley fue vaciado de contenido: el Estado les seguirá sirviendo la mesa a los mismos concesionarios que nos comen desde Menem. Con la complicidad de funcionarios, son responsables del vaciamiento impune de los 37 talleres-fábricas con sus miles de máquinas y repuestos, más el destrozo y robo de miles de vagones y locomotoras. El valioso patrimonio fue entregado sin inventario previo a los Taselli, Cirigliano, Roggio, Romero, Techint, Urquía, Brahma, Camargo Correa. Hoy poco queda de él y ninguna denuncia penal prosperó.
La medida más salvaje de las privatizaciones fue sacarles a los pueblos los trenes interurbanos que unían las provincias. Nada golpeó más a los productores y las economías; se perdió la carga difusa y el servicio de correo. Miles de poblaciones sin pavimento hasta la ruta quedaron aisladas; 800 estaciones cerraron; sus pueblos se transformaron en fantasmas y un millón de habitantes emigró hacia las capitales.
Frente a la tragedia social, el proyecto de Cristina Fernández no es reconstruir la red que integraba al país, sino instalar el tren bala hacia Rosario y Córdoba y a Mar del Plata. Su modelo referencial es Puerto Madero, obra de la corporación creada por Menem y Grosso que se apropió de los terrenos públicos del puerto sin pagar nada. Hoy el metro cubierto se vende a u$s 4000: ¿podrán comprar los argentinos o sólo los extranjeros?
El tren bala es antidemocrático y antinacional: su boleto será caro, aumentará la dependencia tecnológica y la deuda externa. El imperativo es restituirle al pueblo su derecho al transporte: volver al tren para todos, un servicio interurbano seguro y confortable, y revisar el modelo actual para reducir las víctimas y costos de la guerra del automotor. El tren debe volver a ser una cultura de la comunicación que integre a la Nación.
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Manipulación informativa de las elecciones cubanas
Las pasadas elecciones legislativas cubanas del día 20 de enero fueron cubiertas por numerosos medios comunicación internacionales. La manipulación informativa, la selección de lo irrelevante como importante y el sesgo político en las informaciones fueron la tónica en la mayoría de los trabajos periodísticos de agencias, periódicos, radios y televisiones. Todo para llevar un mensaje único: las elecciones de Cuba no son democráticas, mientras que las de otros países, como las de Estados Unidos, sí.
El papel del Partido Comunista de Cuba en el proceso electoral es uno de los grandes elementos de manipulación mediática. La agencia española EFE (1), por ejemplo, afirmaba recientemente que en las elecciones cubanas “no concurren partidos políticos, salvo el Comunista, al que pertenecen la mayoría de los candidatos.” Dos mentiras rotundas en una sola frase:
En primer lugar, el Partido Comunista no participa en las elecciones, porque la legislación electoral se lo prohíbe. La postulación de los candidatos se efectúa directamente por los propios ciudadanos y ciudadanas en asambleas públicas en todos los barrios del país.
En segundo lugar, más de la mitad de los parlamentarios de la Asamblea Nacional saliente no eran militantes del Partido Comunista de Cuba.
Esta información falsa de la agencia EFE fue, sin embargo, replicada por decenas de periódicos, radios y televisiones.
Los medios mienten sobre el sistema electoral de Cuba, pero sobre todo silencian y censuran aspectos que son claves para la comprensión de su esencia y su funcionamiento.
Silencian, por ejemplo, el modelo de postulación de candidaturas: mientras en los sistemas homologados como “democráticos” las listas electorales son producto de acuerdos en las direcciones de partido, en Cuba las candidaturas salen de decenas de miles de asambleas públicas en todos los barrios del país.
Los medios ocultan las variadas formas de participación política en Cuba, inexistentes en otros países, que no se limitan a la elección de candidaturas desde la base. Recientemente, más de cinco millones de cubanos y cubanas, de un total de 11,3 millones de personas, participaron en 216.000 asambleas públicas, donde la población formuló 1.300.000 propuestas de reforma del modelo económico del país. Nada de esto, algo inédito en el mundo, fue relevante para los medios.
Los medios silencian también la posibilidad real que tienen los llamados “disidentes” cubanos de presentarse a las elecciones, siempre que sean elegidos por sus vecinos. El corresponsal de la BBC en La Habana, Fernando Ravsberg (2), reconocía recientemente que un “disidente”, Gerardo Sánchez, se presentó como candidato a delegado municipal y logró apenas el 5% de los votos de sus vecinos.
Los medios también ocultan la magnitud real del voto de protesta al sistema cubano promocionado desde Miami, en forma de abstención, voto en blanco o voto nulo. La propia Marta Beatriz Roque, opositora cercana a las posturas del gobierno Bush, reconocía a la BBC que solo el “10% de los votantes lo hizo en blanco o anulando la boleta". Este dato es, incluso, exagerado, porque la suma de votos blancos y nulos no superó el 5%. Sumados, eso sí, con la abstención, el voto de protesta a la Revolución alcanzaría en los últimos comicios un 10 % del total.
Decenas de corresponsales de medios extranjeros viajaron a la Isla con una única intención: eludir cualquier información sobre los mecanismos de participación masiva del pueblo cubano en sus elecciones y trasladar al público el carácter ilegítimo de los comicios. Para los medios, la única forma válida de democracia es el mecanismo electoral de los países de economía capitalista, donde la población, al contrario que en Cuba, es apartada de las decisiones que afectan realmente a su vida en favor de empresarios, políticos profesionales y gigantes de la información
(1) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=62148
(2) http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/latin_america/newsid_7199000/7199877.stm
Salutes
El papel del Partido Comunista de Cuba en el proceso electoral es uno de los grandes elementos de manipulación mediática. La agencia española EFE (1), por ejemplo, afirmaba recientemente que en las elecciones cubanas “no concurren partidos políticos, salvo el Comunista, al que pertenecen la mayoría de los candidatos.” Dos mentiras rotundas en una sola frase:
En primer lugar, el Partido Comunista no participa en las elecciones, porque la legislación electoral se lo prohíbe. La postulación de los candidatos se efectúa directamente por los propios ciudadanos y ciudadanas en asambleas públicas en todos los barrios del país.
En segundo lugar, más de la mitad de los parlamentarios de la Asamblea Nacional saliente no eran militantes del Partido Comunista de Cuba.
Esta información falsa de la agencia EFE fue, sin embargo, replicada por decenas de periódicos, radios y televisiones.
Los medios mienten sobre el sistema electoral de Cuba, pero sobre todo silencian y censuran aspectos que son claves para la comprensión de su esencia y su funcionamiento.
Silencian, por ejemplo, el modelo de postulación de candidaturas: mientras en los sistemas homologados como “democráticos” las listas electorales son producto de acuerdos en las direcciones de partido, en Cuba las candidaturas salen de decenas de miles de asambleas públicas en todos los barrios del país.
Los medios ocultan las variadas formas de participación política en Cuba, inexistentes en otros países, que no se limitan a la elección de candidaturas desde la base. Recientemente, más de cinco millones de cubanos y cubanas, de un total de 11,3 millones de personas, participaron en 216.000 asambleas públicas, donde la población formuló 1.300.000 propuestas de reforma del modelo económico del país. Nada de esto, algo inédito en el mundo, fue relevante para los medios.
Los medios silencian también la posibilidad real que tienen los llamados “disidentes” cubanos de presentarse a las elecciones, siempre que sean elegidos por sus vecinos. El corresponsal de la BBC en La Habana, Fernando Ravsberg (2), reconocía recientemente que un “disidente”, Gerardo Sánchez, se presentó como candidato a delegado municipal y logró apenas el 5% de los votos de sus vecinos.
Los medios también ocultan la magnitud real del voto de protesta al sistema cubano promocionado desde Miami, en forma de abstención, voto en blanco o voto nulo. La propia Marta Beatriz Roque, opositora cercana a las posturas del gobierno Bush, reconocía a la BBC que solo el “10% de los votantes lo hizo en blanco o anulando la boleta". Este dato es, incluso, exagerado, porque la suma de votos blancos y nulos no superó el 5%. Sumados, eso sí, con la abstención, el voto de protesta a la Revolución alcanzaría en los últimos comicios un 10 % del total.
Decenas de corresponsales de medios extranjeros viajaron a la Isla con una única intención: eludir cualquier información sobre los mecanismos de participación masiva del pueblo cubano en sus elecciones y trasladar al público el carácter ilegítimo de los comicios. Para los medios, la única forma válida de democracia es el mecanismo electoral de los países de economía capitalista, donde la población, al contrario que en Cuba, es apartada de las decisiones que afectan realmente a su vida en favor de empresarios, políticos profesionales y gigantes de la información
(1) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=62148
(2) http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/latin_america/newsid_7199000/7199877.stm
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