martes, diciembre 25, 2007

Big Fish



“THIS IS A Southern STORY, FULL OF LIES and fabrications, BUT TRUER FOR THEIR INCLUSION.”

EDWARD BLOOM: “There comes a point where a reasonable man will swallow his pride and admit he's made a terrible mistake. The truth is, I was never a reasonable man”

“They say when you meet the love of your life, time stops. And that's true. What they don't tell you, is that once time starts again, it moves extra fast to catch up”

Edward stands with a bouquet of daffodils in front of a half-open door. Through the crack we can see the edge of a YOUNG WOMAN, talking in hushed tones with another girl we can't see. Finally, a decision is reached. The door opens to reveal the woman of Edward's dreams, Sandra Kay Templeton. She's effortlessly beautiful, pure and simple as sunlight. He can't believe he's finally reached her. He half-laughs, nervous. That makes her laugh, not sure what's going on.

EDWARD: “You don't know me, but my name is Edward Bloom and I am in love with you. I've spent the last three years working to find out who you are. I've been shot and stabbed and trampled a few times, had my ribs broken twice, but it's all worth it to see you here, now, and to finally get to talk to you. Because I am destined to marry you. I knew that from the first moment I saw you at the circus. And I know it now more than ever.

ON SANDRA, overwhelmed. All she can finally think of to say is...

SANDRA: I'm sorry.

EDWARD: Don't need to apologize to me. I mean, I'm the luckiest person you're going to find today...

She puts her hand on the door frame. On her left ring finger, we see a diamond.

SANDRA: No I'm sorry, I... I'm engaged to be married.


ON EDWARD as his heart falls 20 floors. He tries to suppress the reaction, put on a brave front.

EDWARD: Oh. Well. Congratulations. I'm sorry to have bothered you.

Fate has a cruel way of circling around on you. After all this work to leave Ashton, the girl I loved was now engaged to one of its biggest jerks.

He EXITS FRAME, leaving only the sorority house in the background.

EDWARD: There's a time when a man needs to fight, and a time when he needs to accept that his destiny is lost, that the ship has sailed, and that only a fool would continue. The truth is, I've always been a fool.

We CIRCLE as he shouts:

EDWARD: Sandra Templeton! I love you! And I am going to marry you!

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Sandra walks out to him. She's smiling, confused, joyful and scared. All down Greek Street, STUDENTS are coming out to see the display.

SANDRA: Daffodils?

EDWARD: They're your favorite flower.

SANDRA: How did you get so many?

EDWARD: I called everywhere in five states and explained this was the only way I could get my wife to marry me.


Out of nowhere, a tear drops down Sandra's cheek. She wipes it off.

SANDRA: YOU DONT EVEN KNOW ME.

EDWARD: I HAVE THE REST OF MY LIFE TO FIND OUT.


(…) The thrashing continues. Edward somehow fights his way back to his feet, ready to be knocked down again.

SANDRA: Don!

Don is about to slug Edward again when he turns. Sandra pulls off her engagement ring. There's an audible AHH! from her sisters, and an OHH! from Don's brothers.

SANDRA: I will never marry you. A beat. Don stands stunned, his mind reeling.

Edward, whose eyes are swollen almost shut, keeps waiting for the next punch. Where is it? What's going on?

DON PRICE: What. You love this guy?

SANDRA: He's almost a stranger and I prefer him to you.

She hands him the ring. Another beat, then Don storms off. But not before decking Edward one last time. Sandra leans over Edward's broken body. His head lies on the daffodils.

SANDRA: HOW CAN I CONVINCE YOU TO STOP?

EDWARD: GO OUT WITH ME.


He smiles, his teeth bloody.

SANDRA: Okay.

As the crowd of students APPLAUDS and CHEERS, we CRANE UP above the flowered battlefield.

EDWARD: As it turned out, Sandra was able to keep her same date at the chapel. Only the groom had changed.


Salutes

Capitalismo

Capitalismo II

El obispo que pidió desaparecer a un cura.

El obispo emérito de San Luis monseñor Juan Rodolfo Laise le encargó en 1976 al máximo responsable militar de la provincia “que hiciera desaparecer a un sacerdote, porque había dejado los hábitos y se iba a casar con una mujer”. Lo declaró ante la Justicia el destinatario del recado, el coronel (R) Miguel Angel Fernández Gez, entonces jefe del Comando de Artillería 141 y del área militar 333. No fue el único que encendió el ventilador. El capitán (R) Carlos Esteban Plá, ex subjefe de policía de San Luis sindicado como autor material del asesinato de la estudiante Graciela Fiochetti, contó que en realidad la mataron cuatro miembros de la plana mayor del comando enfrentados con Fernández Gez. Dio sus nombres y admitió que se reunió con ellos en un bar porteño mientras estaba prófugo de la Justicia. Fernández Gez lo ratificó y agregó que los acusados fueron a apretarlo a su casa. La Justicia aún no ordenó sus detenciones. Ambos militares serán juzgados en 2008 junto con tres policías puntanos por crímenes cometidos durante la última dictadura.


Salutes

sábado, diciembre 15, 2007

Doble discurso

¿Y ahora qué decimos?: El presidente Hugo Chávez Frías acaba de informar que perdió el referéndum por 1,40 % contra aquellos que no querían las reformas propuestas a la Constitución Bolivariana, y al mismo tiempo ¡reconoció la derrota!

¿Y ahora cómo titulamos? Si ni hubo incidentes, estuvieron presentes 900 veedores de todo el mundo, se pudo entrar a los lugares de votación y la propia CNN dijo que eran "comicios ejemplares".

¿Y ahora qué nueva mentira gestaremos? Si nos acabamos de enterar que Venezuela, durante el mandato de Chávez, es el país que más elecciones, referéndum y plebiscitos realizó en las últimas tres décadas.

También (parece) que la pobreza disminuyó un 27% en 6 años, se eliminó el analfabetismo primario, se crearon 23 universidades y aumentó el comercio exterior en un 54%. China el motor principal.

¿Ahora nos dice el reconocido diario "El País" de España que hay elecciones indefinidas en Francia y Australia? ¿Justo ahora?


Encima el respetuoso diario franquista ABC reconoce que el democrático ex presidente José María Aznar dejaba entrar y salir aviones de los EE.UU. desde su base militar en España, hacia Irak y a campos clandestinos de detención sin necesidad de avisarle al Parlamento de su país.

¿El Rey Juan Carlos sabía de estos procedimientos ilegales?

Ahora, recién ahora, "Le Figaró" se enteró que el 75 % de los medios de comunicación de Venezuela pertenecen a la oposición al gobierno del "dictador Chávez".

Los medios europeos, previo al referéndum, anteponían al apellido Chávez los adjetivos: parlanchín, dictadorzuelo, tirano, antidemocrático, mentiroso y populista, entre otros.

Los medios europeos, desde siempre, al apellido Bush le anteponen las palabras George y presidente y dicen que el país que más gente mató en los últimos 40 años, más presos tiene y menos informado está de lo que sucede en el planeta es "una democracia ejemplar".


Los mismos medios europeos han informado que en Irak no había armas de destrucción masiva, se mataron a 661.000 civiles, 120.00 niños, y existen más de tres millones de nómades, que las limpias y solidarias fronteras europeas se encargan de enviarlos a mejor vida.

Chávez dice que quiere el socialismo en su país, Francoise Mitterrrand, en Francia decía lo mismo y parece que José Luis Rodríguez Zapatero integró las juventudes socialistas españolas y ganó una elección con un partido llamado Socialista.

El presidente electo por el 63% de los votos en Venezuela, Hugo Chávez Frías sigue democráticamente con su mandato.

¿El Rey Juan Carlos es el mismo que se abrazaba con el dictador Francisco Franco, con el dictador Augusto Pinochet o con el ex presidente (José María Aznar) que puso a España en guerra contra Irak? A propósito:

¿Qué día son las elecciones para elegir al nuevo rey de España?



Salutes

Totalitarismo mediatico en Venezuela

Es posible que nunca antes se haya evidenciado tan claramente la manipulación a que se encuentra sometida la información periodística. Porque aunque no se trata de un fenómeno nuevo, hoy nos encontramos más alertas, producto del aceleramiento en la divulgación de las noticias y la creación de oligopolios que ejercen el control de diversos canales informativos, que van desde la tradicional agencia de noticias, al periódico impreso, la televisión, la radio y la ya omnipresente Internet.

Basta con entrar a cualquiera de los buscadores que existen en la red para percatarnos de que hay muy poca diversidad informativa, aparte de que el control mayoritario lo ejercen aquellos medios que ya lo tenían en periódicos, radioemisoras y televisoras.


Es precisamente esa situación, en medio de una presunta campaña en defensa de la libertad de prensa, que ha convertido a la República Bolivariana de Venezuela en una indiscutible víctima del totalitarismo mediático.

No ejerce este totalitarismo, como se ha pretendido adjudicar, el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.

Por el contrario, desde que el presidente Hugo Chávez Frías asumió en enero de 1999 la conducción de Venezuela se ha desatado una de las más feroces campañas en contra de un mandatario, comparable con la abrumadora desinformación que se diseminó a partir de 1970 en contra de la Unidad Popular en Chile, encabezada por Salvador Allende, o antes contra la Revolución Cubana o después contra la Revolución Sandinista en Nicaragua.

Cuanto el gobierno bolivariano impulsa, los grandes medios de comunicación le colocan de inmediato un sello ideológico antidemocrático: desde la masificación gratuita de la salud y la educación hasta la colaboración con otras naciones latinoamericanas en la búsqueda de una equidad comercial en diversas áreas.

Esto sucede así porque los grandes medios de comunicación se encargan de divulgar
de un extremo a otro del continente, no digo ya del mundo, con un lenguaje muchas veces distante del equilibrio informativo, del periodismo veraz, una sarta de falsedades como si se tratase de verdades incontrovertibles.

Es de esa forma que se ha fraguado la falsa idea de que en Venezuela no existe una auténtica democracia, pues se pretende asociar la democracia política con el control capitalista de los medios de producción que ejercen grupos de privilegiados. Sin olvidar que esa situación se produce en nuestras sociedades al amparo de leyes aprobadas con el único fin de beneficiar a aquellos que blanden como lema la frase de que “la mejor ley de prensa es la que no existe”, la que en el fondo persigue mantener a los periodistas huérfanos de organizaciones fuertes, sólidas, y a los empresarios sobre amortiguados colchones de privilegios mediante exenciones fiscales, así como de publicidad pagada por el Estado.

Como parte de la manipulación informativa se acuñan expresiones que figuran permanentemente en las noticias que se divulgan sobre determinadas personalidades o naciones. Por eso, ya a nadie extraña la referencia descalificativas al “chavismo” o al “régimen” cuando se habla del presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, o del gobierno bolivariano, por no hacer mención a los insultos gratuitos –raciales o intelectuales– que emiten con la mayor impunidad teóricos del neoliberalismo disfrazados de demócratas a través de los diversos medios de comunicación.

¿Ha leído términos análogos de esos mismos opinantes, agencias noticiosas, periódicos, emisoras de radio o televisión cuando, por ejemplo, hablan de Estados Unidos? Me atrevo a asegurar que no. Sin importar las atrocidades que se hayan cometido, como los criminales bombardeos en Iraq sobre la población civil o las descaradas amenazas lanzadas contra la soberanía cubana o de cualquier otra nación, nunca esos medios de comunicación incluyen en sus noticias el calificativo imperialista para Estados Unidos ni el de tirano para el presidente George W. Bush.


Ese totalitarismo mediático que se ha impuesto contra la Venezuela bolivariana llevó hace varias semanas a un grupo de llamados grandes diarios de América a realizar una publicación especial simultánea dedicada plenamente a vilipendiar el proceso democrático más probado del mundo. No olvidemos que en los últimos siete años –desde que Hugo Chávez Frías está en el gobierno– ningún cambio se ha producido en la estructura político-social de la patria de Simón Bolívar sin que se haya consultado al pueblo.



Salutes

La mentira de Reporteros Sin Fronteras

El 16 de octubre de 2007, la organización parisina Reporteros Sin Fronteras (RSF) publicó su “clasificación mundial de la libertad de prensa 2007”. RSF asegura que es una entidad neutra y objetiva interesada únicamente por la libertad de prensa. Pero la afirmación no resiste el análisis. En realidad la clasificación 2007, salpicada de contradicciones, no es más que una superchería y demuestra, al contrario, que la asociación que dirige Robert Ménard desde 1985 defiende una agenda política e intereses bien precisos.

RSF utiliza 50 criterios repartidos en 7 categorías que enumera por orden de importancia, para establecer su clasificación 2007
que concierne el periodo que va del 1 de septiembre de 2006 al 1 de septiembre de 2007. Para la categoría “agresiones, encarcelamientos y amenazas”, contabiliza prioritariamente el número de periodistas y colaboradores de los medios “asesinados, encarcelados, torturados o víctimas de malos tratos, raptados o desaparecidos, agredidos o heridos, y amenazados”. También tiene en cuenta la presencia de “milicias armadas u organizaciones clandestinas que atacan a los periodistas”, así como el hecho de que los “periodistas (estén) obligados a usar guardaespaldas o material que garantice su seguridad (chaleco antibalas, vehículo blindado etc.) en el ejercicio de su profesión.

Luego, RSF considera las “amenazas indirectas y (el) acceso a la información” en su clasificación tales como las “agresiones o amenazas contra defensores de la libertad de la prensa”, la “vigilancia de algunos periodistas”, las “grandes dificultades para acceder a la información pública”, las “restricciones de acceso o de cobertura de una o varias regiones del país” y las “dificultades para conseguir un visado como periodista extranjero”.

La organización francesa también se interesa por el “marco legal y (por las) diligencias judiciales excesivas”. Las “acciones legales entabladas contra periodistas”, los “casos de violación del secreto de las fuentes”, así como la represión de los “delitos de prensa” se tienen en cuenta. La “censura” y la “autocensura”, el monopolio de los “medios públicos”, el libre acceso a Internet, así como las “presiones administrativas y económicas” también entran en la clasificación.


Así, a partir de todos esos criterios, RSF establece su clasificación anual que incluye a 169 países de todo el mundo. Según las estadísticas de la organización, 105 periodistas fueron asesinados entre el 1 de septiembre de 2006 y el 1 de septiembre de 2007. El país más mortal es Iraq donde al menos 62 periodistas perdieron la vida, seguido por México (Cool, Somalia (7), Pakistán (4), Afganistán (4), Sri Lanka (2) y Eritrea (2). No sería sorprendente ver a estos países ocupar los últimos rangos de la clasificación. Ahora bien, no es así con la excepción de Eritrea que ocupa el lugar 169, pues Robert Ménard resalta prioritariamente sus criterios políticos e ideológicos.

En efecto, ¿cómo explicar el hecho de que Eritrea, donde dos periodistas fueron asesinados, se encuentre detrás de Iraq (157), México (136), Somalia (159), Pakistán (152), Afganistán (142) y Sri Lanka (156)? ¿Quizá porque esta nación se encuentra en la lista negra de Washington y RSF recibe financiación de la oficina pantalla de la CIA que es la National Endowment for Democracy, NED?.

Del mismo modo, ¿cómo explicar la clasificación de Cuba en el número 165 cuando ningún periodista ha sido asesinado allí desde 1959? ¿Por qué esta nación está detrás de Iraq, México, Somalia, Pakistán, Afganistán, Sri Lanka, Brasil (84), China (163), Estados Unidos (4Cool, Haití (75), Nepal (137), Paraguay (90), Perú (117), República Democrática del Congo (133), Turquía (101) y Zimbabwe (149), donde por lo menos un periodista perdió la vida? RSF habla de periodistas encarcelados en Cuba para justificar esta mala clasificación. Admitiendo que tenga razón la organización -lo que está lejos de ser el caso-, ¿acaso asesinar a periodistas sería menos grave que encarcelarlos?.

RSF tiene una obsesión tan grande con Cuba que no vacila en contradecirse de manera burda. Así, incluso China -donde un periodista perdió la vida según la organización- a la que considera “la mayor cárcel de periodistas del mundo” con 33 profesionales de la prensa detenidos, donde, también según RSF, 50 “ciberdisidentes” están encarcelados, dispone de mejor clasificación que Cuba. ¿Cómo puede ser creíble RSF? ¿Acaso este ensañamiento se explicaría por el hecho de que la asociacion recibe subvenciones de la organización cubana de extrema derecha Centro for a Free Cuba (ella misma ampliamente financiada por Washington), cuyo presidente, Frank Calzón, es un antiguo dirigente de la Fundación Nacional Cubano Americana, una organización terrorista?.

Por otra parte, ¿cómo se explica la clasificación de Venezuela (114) -donde ningún periodista fue asesinado- detrás de Brasil, Estados Unidos, Haití, Paraguay y Turquía donde sí hubo periodistas que perdieron la vida? ¿Cómo justificar este rango cuando en Venezuela existe una libertad de prensa que incluso la más grande democracia occidental no toleraría (algunos medios privados lanzaron varios llamados al magnicidio del presidente Chávez)? ¿Acaso se inscribe en la guerra de propaganda que lleva RSF contra el presidente Hugo Chávez, blanco prioritario de Estados Unidos en América Latina?.

¿Qué ha pasado en Bolivia para que esta nación pase del rango 16 en 2006 al 68 un año después? ¿Acaso fueron asesinados periodistas? ¿Acaso se cerraron medios privados? Nada de eso. Pero el presidente Evo Morales, que ha emprendido reformas económicas y sociales espectaculares, está ahora en el punto de mira de Washington. RSF, fiel a sus principios, sigue los pasos de su mecenas y vilipendia a todos los gobiernos progresistas y populares latinoamericanos.

¿Cómo se explica también la clasificación de Irán (166) donde ningún periodista fue asesinado, salvo por el hecho de que este país forma parte del eje del mal que designó el presidente Bush? ¿Por qué Estados Unidos (48 y 111) dispone de dos categorías (territorio nacional y fuera del territorio nacional)?, ¿por qué RSF hace esta distinción si no es con el objetivo evidente de exonerar a esta nación de las violaciones que comete en los territorios que ocupa?.


Como se puede constatar fácilmente, Reporteros Sin Fronteras no es una organización digna de crédito. Su agenda política oculta se ha vuelto demasiado evidente y su ensañamiento contra algunas naciones que se encuentran en la lista negra de Estados Unidos no es de ninguna manera fruto de la casualidad. Las generosas retribuciones que recibe de la NED explican su alineamiento con la Casa Blanca. Robert Menard no dirige una asociación de defensa de la libertad de prensa, sino una oficina de propaganda financiada por los conglomerados económicos y financieros al servicio de los poderosos del mundo.


Salutes

jueves, diciembre 13, 2007

Libro de quejas

El diccionario de la Real Academia –no hay como abrirlo para encontrar el sentido común– afirma que el dolor consiste en “una sensación molesta”: pero, si de molestia se trata, no es difícil advertir que toda sensación, alcanzada cierta magnitud, intranquiliza; contraría la ilusión de una vida sin sobresaltos. Pasa con el placer, y eso lo vuelve enigmático. No es necesario llegar al paradigma del masoquismo, la moral cristiana es una lúcida guía: el placer intenso ha de dolernos porque entra en los dominios del pecado. Así despejada la cifra del exquisito dolor como condición erógena, pasible de condena, se baten parches en bien del recato, de la moderación. Nada más sublimemente doloroso que un goce desasosegado; nada menos durable, ya que es cuestión del instante en suspenso. Y es inteligente, en términos eclesiásticos, haberlo convertido en razón de una pena eterna.

Sólo cuando el malestar se torna molestia declarada le prestamos atención; a ese inefable trastorno lo llamamos dolor. Y, una vez que lo llamamos, viene, con visos de padecimiento estable. ¿Y si no lo llamáramos?

Acerca de “doler”, afirma el diccionario: “Arrepentirse de haber hecho alguna cosa y tener pesar por ello.// Compadecerse del mal ajeno”. Desembocamos en una cuestión de culpa, arrepentimiento y noción del mal. La moral toma cartas en el asunto y, de quedarnos en esto, sólo refrendaríamos la condena. La condena moral –el superyó– es habitual productor de dolores de cabeza, y conste, como el niño del ejemplo (ver recuadro) nos enseña, que la cabeza puede alojarse en lugares impensados del cuerpo.

Dolor del duelo, duelo del dolor. Sigo con el diccionario, ahora para constatar derivaciones etimológicas. En relación de inmediatez, “dolor” se asocia a “duelo”, y por ahí también aparece “adolecer”, caer enfermo, y más tarde la condolencia, el dolor compartido. La íntima, familiar, quizás ominosa asociación de dolor y duelo obliga a considerarlos en pie de compleja equivalencia, y el raro adolecer, doler que enferma, también tiene algo a descifrar. Aunque no sea tenida por enfermedad, la adolescencia comprende el difícil tránsito desde lo que ha quedado relegado hacia horizontes para los que no hay evidencias de la prometida adultez. La adolescencia está marcada por esta doble ausencia de lo que ya no es y lo no arribado. De algún modo, vivimos en continua adolescencia.

En lo relativo al dolor del duelo –o quizá, mejor escrito, el dolor–duelo–, Freud escribió Duelo y melancolía y sabemos que el duelo es un doloroso proceso anímico que se activa ante la pérdida de un ser querido. La ausencia no necesariamente es por muerte. Solemos admitir que alguien desaparezca por haber muerto, pero no que nos abandone por decisión o, peor aún, que ni siquiera sepamos si la ausencia fue decidida; la ambigüedad trae el desasosiego de lo insoportable. Y, si la pérdida fuera por muerte, con ella cesamos para el difunto pero no él para nosotros. ¿Cuánto de la dificultad del duelo consiste en que el muerto nos ocupa pero él ya no se ocupa de uno?

El duelo es tramitado con oscura desazón hasta que, Freud lo afirma con envidiable sencillez, concluimos aceptando la cancelación y libres de la pena quedamos habilitados para conferir nuevos destinos al recuerdo del ser querido; no así en la melancolía, duelo fallido donde los reproches hacia sí mismo son la ensordinada acusación dirigida al ser querido extrañado –que, sin ser reconocido y amado desde la diferencia, encarnaba un ideal narcisista al que no se le perdona ausentarse del espejo–. En cuanto a la queja melancólica, son elocuentes los chistes protagonizados por la idishe mame: sus quejosos lamentos, dedicados a ella misma, encubren apenas –un apenas que es a penas– el afán de producir culpa en el destinatario. Es que el lamento, por sí solo, es introspectivo, mientras que la queja es acusatoria. Lo lamentable, cuando procura un destinatario, ingresa en el ámbito de la queja.

Arriesgo mi hipótesis: no hay duelo que curse exento de patología. El duelo compromete a desasirse de posiciones tomadas por el amor, y nada menos frecuente que tener éxito en ese emprendimiento. En la literatura, en los tangos, en los boleros, campea la queja por la ingratitud del ser amado. Freud señala, luminosamente, que el melancólico “sabe a quién ha perdido, pero no lo que con él ha perdido”. Pero, ¿acaso los neuróticos comunes y silvestres sabemos cabalmente a quién o qué perdimos cuando él –o ella– se ausentó, cuando se tornó extraño? Un mínimo de sinceridad obliga a responder que no. Nos atoramos con las quejas que le dedicamos. Por eso es tan elocuente el decir de quien está a la salida del duelo amoroso cuando se pregunta: “¿Por alguien así, como él –o como ella– me hice tanta mala sangre?”. Aún falta, para la cancelación del duelo, que abandone la queja y acepte la ausencia, ya que en esa pregunta contrariada todavía le enrostra no haber estado a la altura de lo que se ilusionaba. La queja es una revuelta contra lo ausente.

El dolor, en su fundamento, expresa la inmediatez de una ausencia, que puede vestirse de variadas formas y tomar cursos diversos. El tema “Ausencia”, de la talentosa cantante y compositora cubana Liuba María Hevia, lo expresa de modo inigualable: “Hay ausencias que son como el olvido,/ que empolvan madrugadas y semillas,/ que se fueron perdidas a esos mares/ donde nunca podrán hallar la orilla./ Hay ausencias que rozan con el alma,/ mariposas celosas del espacio,/ austeras prisioneras de las flores,/ que te ponen su miel para los labios./ Ausencia, remoto fantasma/ que violas las puertas, que cantas,/ que gritas al cielo esa voz/ que has llevado contigo,/ que escribes tú la canción que falta,/ que siempre nos recuerdas la distancia./ Hay ausencias gaviotas que te salvan,/ que desdeñan fronteras y estaciones,/ que rondan las paredes, las palabras,/ dibujando la fe con sus crayones./ Hay ausencias que te hablan de un mañana,/ que se tornan de todos los colores,/ que te ponen el mundo en la ventana/ y de esperanza llenan los balcones./ Ausencia, remoto fantasma/ que violas las puertas, que cantas,/ que gritas al cielo esa voz/ que has llevado contigo,/ que escribes tú la canción que falta/ que siempre nos recuerdas la distancia.”

Hay ausencias que, si queremos encerrarlas en el olvido, nos condenan a no hallar otra orilla para el dolor, pero si se liberan, transformadas en mariposas del espacio salidas de sus capullos, son capaces de miel. Y están las violadoras de puertas que se abren al canto y olvidadas del olvido escriben lo que falta, y hay gaviotas de la ausencia, dibujadoras de una confianza que nos salva, rondadoras de paredes, de palabras. Y entonces la ausencia anuncia el mañana esperanzando balcones, trayendo el mundo a la ventana. Hermosas, sutiles metáforas que trazan el curso que va desde el dolor que ahoga madrugadas al recuerdo de distancias capaces del acto nuevo.

Libro de quejas. A veces sordamente, a veces de modo desembozado, la queja es apelación a otro al que se conmina a dar consistencia a un reclamo. Lejos de pretender la salida de un lugar que atrapa, es la manera de hacerle sentir su inmensa culpabilidad y así gozar del sufrimiento, en la convicción de que está dedicado a una venganza sin fin. A menos que la queja sea abandonada, y con ello se desarme la escena. ¿Es posible prescindir del libro de quejas?

No es posible si obedecemos al obcecado superyó; si al momento de vivir la vida nos duele una condena moral, siempre dispuesta a activarse. Es preciso atravesar ese andamiaje, desarmarlo en acto. A veces ha de ganarnos el miedo a prescindir de nuestra religión íntima, pero no es imposible, por momentos, alcanzar esa realidad. Si así no fuera, Liuba María Hevia no habría podido escribir su poema sobre la ausencia que posibilita la palabra nueva, la sin queja, la de la aceptación de los dolores vitales que abren paso al encuentro inusitado.


Carlos D. Perez en Página/12 - 14 de diciembre de 2007.

miércoles, diciembre 12, 2007

La crueldad de las cárceles

Decir que las cárceles de la provincia son violentas no requiere de demasiado estudio. Lo interesante es determinar de quién proviene esa violencia, cómo y por qué, cuantificar, cualificar y sistematizar la información. Y luego hacerla pública. Hoy, el Comité Contra la Tortura, de la Comisión Provincial por la Memoria, presentará su tercer informe cuyo título, El Sistema de la Crueldad III, es mucho más transparente que lo que encierran los muros sobre los que trata. Por un lado dice que se está hablando de un sistema de crueldad y no de un jefe de penal despiadado y corrupto; por el otro, el número, III, indica que si algo ha cambiado en estos años, ha sido poco. En rigor, el informe subraya la necesidad de reconocer que para solucionar el problema de la violencia carcelaria hay que reconocer y tener en cuenta que el sistema se sostiene sobre tres patas, los tres poderes del Estado. Una prolija y minuciosa tarea de recolección de datos del propio CCT fundamenta la presentación: basta decir que se determinó por cifras recogidas entre presos y por escuetas informaciones oficiales, que en las cárceles de la provincia ocurrieron durante este año seis mil hechos de violencia, a razón de 500 mensuales, de los cuales al menos ocho por mes resultan en muertes o heridas graves de una o más personas. Capítulo aparte merecen el maltrato a las mujeres con hijos prisionalizados y embarazadas, 76 y 22 respectivamente, en las cárceles bonaerenses.

El fallo Verbitsky de la Corte Suprema nacional, en mayo de 2005, puso un freno al crecimiento geométrico del hacinamiento en las cárceles bonaerenses: como cita el informe del CCT, la población carcelaria se redujo de 30 mil a 25 mil. Pero el descenso más notable se produjo en personas alojadas en comisarías, de 6035 se redujo a 2982, más del 50 por ciento desde el día del fallo de la Corte. Pero la situación sigue prácticamente igual: el 73 por ciento de los presos no tiene condena firme, o sea, para la Constitución es inocente y para los jueces, no.

En el informe, además, la negativa del ex ministro de Justicia Eduardo Di Rocco a brindar información se mantuvo desde el inicio de su gestión. De todos modos, el CCT, por otras vías, logró relevar 66 muertes en un año, entre junio de 2006 y junio de 2007. El CCT presentó 572 hábeas corpus por agravamiento de las condiciones de detención (golpizas, torturas, traslados constantes, falta de asistencia médica) que afectaba a aproximadamente siete mil internos. Pese a las apelaciones ordenadas por el ex ministro, en el 73 por ciento de los casos hubo resolución favorable.

Capítulo aparte lo ocupa la situación de mujeres e hijos en prisión. El informe cita que entre la población carcelaria femenina, 76 mujeres están presas con sus hijos menores de cuatro años, que viven junto a ellas como presos. También el informe cita que a la fecha de su producción, había 22 mujeres embarazadas. Los jueces, como cita el informe, no aplican medidas alternativas a la prisión. Por otro lado, las cifras de fallecimiento por VIH siguen ocultas en un agujero negro, encubiertas con el diagnóstico de paro respiratorio no traumático.



Salutes

lunes, diciembre 10, 2007

En El Gatopardo el Príncipe Fabrizio Salina, personificación de la decadente y amenazada aristocracia siciliana, pronuncia una frase que haría historia: “Algo tiene que cambiar para que todo siga igual”. La irrupción de este recuerdo no es para nada casual. Qué nos espera: el cambio que se nos promete, ¿no será para que todo siga como está?

El solo hecho de que la mayoría de los ministros de CFK procedan del gobierno saliente (¿“saliente”?) y que gran parte del elenco que ocupa el segundo escalón en la jerarquía del Estado tenga la misma procedencia abona un cierto escepticismo.
La presidenta electa declaró que el cambio, en relación con anteriores transiciones, será que esta vez no habrá cambio. Las poquísimas ideas que se ventilaron en la campaña presidencial –un déficit de todos los candidatos– fueron de tal nivel de vaguedad que impiden discernir, mucho menos ilusionarse, con un proyecto de cambio. En resumen: las mismas ideas y el mismo personal. ¿Cambio?

La novedad más promisoria es la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, a cuyo frente se designó a Lino Barañao, un científico de renombre pero cuyas desafortunadas declaraciones sobre la conveniencia de promover la producción de “biocombustibles” (más correctamente “necrocombustibles”, porque como lo recuerda Frei Betto tienen mucho más de muerte que de vida) es muy preocupante. De todos modos, para que este ministerio pueda cumplir su cometido será preciso dotarlo de suficientes recursos, cosa que hasta ahora no ha ocurrido. Desde el menemismo hasta la actualidad (según los datos de la propia Secyt), la inversión en ciencia y tecnología de la Argentina no se ha movido más allá de una ínfima proporción: el 0,4 por ciento del PBI. Es cierto que en ese lapso éste creció y mucho, pero ello no modificó la intensidad del (poco) esfuerzo que el país hace en esta materia. Para comparar: en estos últimos años Brasil destina a ciencia y tecnología cerca del 0,9 de su PBI (además, mucho mayor que el argentino), mientras que en Chile esa proporción oscila en torno del 0,6 por ciento. Ninguno de estos casos se acerca a los niveles de Japón (3,17 por ciento de su PIB) o los demás países desarrollados, todos por encima del 2 por ciento. Por eso hay muchísimo que hacer en este rubro.

Por otro lado, tampoco son demasiado reconfortantes las expectativas que despierta la política internacional que insinúa el gobierno entrante. Parece razonable suponer que habrá un nuevo acercamiento a los Estados Unidos, sobre todo si se produjera el triunfo de Hillary Clinton en las elecciones estadounidenses del año próximo. Y ya sabemos en qué terminan estas aproximaciones. Al mismo tiempo es evidente el interés de la futura presidenta por estrechar lazos con algunos países europeos gobernados por el mal llamado “centroizquierda” (un cóctel insípido con mucho de lo primero y nada de la segunda) y con sus epígonos latinoamericanos, con los cuales la futura presidenta mantiene cordiales relaciones. La posible presencia de CFK en Davos, donde se reúnen para afinar sus estrategias de dominio y control los principales responsables del holocausto social y ecológico del planeta, no es un signo alentador, como tampoco lo ha sido el mensaje enviado a las privatizadas y, en general, al capital transnacional, en sus viajes al exterior. El mutismo de la Casa Rosada ante el incidente ocasionado por la intemperancia del rey de España en la última cumbre de Santiago ha sido muy elocuente. Lo fue más el hecho de que al día siguiente el matrimonio gobernante recibiera a Rodríguez Zapatero en la Casa Rosada.

Otra novedad es la designación del futuro ministro de Economía, Martín Lousteau, a quien el consenso multimediático se encargó de definir como un “heterodoxo”. No obstante, el elogio de sus maestros y mentores académicos como Roque Fernández o Ricardo López Murphy, nombres que nadie en su sano juicio categorizaría como heterodoxos en ningún sentido de la palabra, conspira contra tal definición. Idéntica conclusión se desprende de su prolongada afiliación institucional con los santuarios más ortodoxos de la economía neoclásica, como las universidades Di Tella o San Andrés; de su colaboración con Alfonso Prat Gay cuando éste fue presidente del Banco Central entre 2002 y 2004, o de su coautoría del libro Sin atajos junto con su tutor en materia económica, Javier González Fraga.

Por eso, la supuesta heterodoxia del nuevo ministro no parece ser tal: si Keynes revolucionó la política económica al hacer del gasto público y el déficit fiscal instrumentos virtuosos de crecimiento económico, por su formación y trayectoria Lousteau parece más inclinado a preservar la vigencia de dos artículos de fe del catecismo neoliberal: moderar el gasto público y mantener el elevado superávit fiscal de los últimos años, lo que en un país con tantas necesidades insatisfechas y con un Estado destruido es un absurdo imperdonable. La mayoría de los países europeos no sólo ignoran esos consejos de la ortodoxia sino que hasta el propio Tratado de Maastricht tolera el déficit fiscal a condición de que no exceda el 3 por ciento del PBI, lo cual no atenta contra la competitividad de los europeos en la economía mundial, muy superior a la de la Argentina.


En todo caso, en los próximos días se conocerá cuál es la agenda de prioridades nacionales que tiene el Gobierno y cómo las piensa encarar. Claro que esto dependerá bien poco de las preferencias u orientaciones teóricas del ministro de Economía, dado que la experiencia reciente demuestra que la cabeza real de dicho ministerio se encuentra en la Casa Rosada y no en el Palacio de Hacienda. Entre esas prioridades la más importante y urgente es atacar seriamente el problema de la pobreza y la concentración de la riqueza, lacras que se mantienen en niveles indecentes e intolerables –sobre todo para un régimen que se pretende democrático– luego de cinco años ininterrumpidos de “tasas chinas” de crecimiento económico. Habrá que avanzar resueltamente en una reforma tributaria integral, que ponga fin a las escandalosas inequidades impositivas de la Argentina, donde quienes más ganan y tienen aportan menos, en términos proporcionales, que los que poco o nada ganan y tienen, y que premia la especulación financiera mientras penaliza la producción. Será necesario recuperar sin más dilaciones los recursos básicos del país (mineros, hidrocarburíferos, etcétera) malvendidos en los años del menemismo y que continúan dando lugar a un verdadero saqueo económico y una aberrante depredación ecológica ante la total pasividad –¿o complicidad?– gubernamental. Las recientes medidas elevando las retenciones a las exportaciones agrícolas y de hidrocarburos intentan captar una parte de la renta extraordinaria generada por esos sectores; se trata de una medida que si bien va en la dirección correcta es insuficiente. Como dirían los ingleses, too little and too late. También es imprescindible que el nuevo gobierno revise todo lo actuado con las privatizaciones y renacionalice las empresas que incumplieron con sus obligaciones contractuales, o las que sean declaradas de interés nacional. Para todo ello tendrá que reconstruir al Estado, destruido por el fervor neoliberal y la corrupción de los noventa, pues sin su eficaz presencia el saqueo de la economía argentina (por ejemplo, del petróleo, que se está exportando descontroladamente sin que exista ninguna agencia estatal que verifique este proceso) continuará hasta el completo agotamiento de nuestros recursos naturales. Además, si es serio en sus lamentos sobre la calidad institucional deberá normalizar cuanto antes la situación del Indec y garantizar que no se repetirán los bochornosos episodios de los últimos meses. El nuevo gobierno tendrá también que hacer un enorme esfuerzo para recomponer la debacle en que se encuentran la salud y la educación públicas y proceder a derogar, sin dilación alguna, dos perversas criaturas de la dictadura que inexplicablemente siguieron en vigor durante el gobierno de Kirchner: la Ley de Entidades Financieras, pergeñada por Martínez de Hoz, y la siniestra Ley de Radiodifusión, que potencia hasta niveles incalculables la gravitación ideológica y política de los oligopolios nacionales y extranjeros que, en su ardiente retórica, el Gobierno dice combatir. Además, deberá otorgar la personería jurídica a la Central de Trabajadores Argentinos, que expone a la Argentina a reiteradas recomendaciones de la OIT, hasta ahora desoídas por la Casa Rosada.

Para que esta apremiante agenda sea enfrentada con alguna chance de éxito CFK tendrá que abandonar definitivamente las políticas neoliberales aún vigentes y hacer una clara apuesta a favor de fórmulas heterodoxas. Cuando el Gobierno lo hizo, con los bonos de la deuda, le fue muy bien y la economía registró un crecimiento sin precedentes. Pero como el resto de la política económica continuó atrapada en las premisas del Consenso de Washington, el efecto redistributivo de tan formidable desempeño fue apenas marginal. Los frutos del crecimiento fueron acaparados por las clases dominantes; algo llegó hasta los sectores medios mientras que el resto de la sociedad tuvo que conformarse con migajas. La audacia en el manejo de los bonos de la deuda fue neutralizada por la irritante pusilanimidad manifestada en las demás áreas de la política económica. Dada la evidente continuidad entre ambos gobiernos y la poca determinación exhibida para atacar los problemas de fondo de la Argentina, no hay demasiado espacio para la esperanza. Lo más probable es que el “gatopardismo” frustre, una vez más, las expectativas de cambio de nuestro pueblo. Ojalá que nos equivoquemos


Salutes

Pertenecer

Prestá atención y los vas a ver. Su hábitat natural son el micro y el macro centro porteño. Hay un objeto que los identifica por sobre todas las cosas: la tarjeta magnética de entrada a sus trabajos. En los 90 el símbolo de status eran los primeros teléfonos móviles, hoy son estas tarjetitas que llevan colgando a todos lados como un trofeo de guerra. Uno los ve hinchados con ese plástico que, colgado a la altura de la cintura como una Colt en el viejo oeste, marca hoy la diferencia entre estar afuera y dentro del sistema, en un país que todavía tiene mucha gente sin laburo. “Tengo trabajo, ¿ves? En una empresa cool y posta”, miran cómplices. Aquellas máquinas odiosas que marcaban las tarjetas de entrada y de salida de los trabajos son hoy, aggiornadas, un emblema de esnobismo y orgullo para los posmodernos trabajadores porteños.

Fijate y los vas a ver: chicos y no tan chicos, volviendo a sus casas en el subte o bondi, fumando en una palza en la hora libre o almorzando mierda envuelta en un papel film o en bandejitas de plástico. Todos con la tarjetita con foto y nombre que los distingue. Las mujeres son más exhibicionistas: las cuelgan no sólo de la cintura, sino también del cuello, de los bolsillos de la ropa o de las carteras. Parecen pertenecer, nunca mejor dicho, a empresas de servicios, bancos, telefonía o del nuevo empleador global: el telemarketing, el primer paso en el mercado laboral para millones de pibes en todo el mundo. Suelditos, en el mejor de los casos, de más-de-mil-más-tickets y viernes casual (pronunciar en inglés: káyual). Ese día son libres: ellos pueden dejar descansando el ambo comprado para el último casamiento de la prima y calzarse el pantalón pinzado Legacy, la camisa celeste o rosa marca ídem y los zapatos náuticos. Ellas algún jean y una remerita. Tienen un atributo muy solicitado por las áreas de recursos humanos. Son preactivos. Eufemismo que significa aceptar todo lo que te pidan por la misma guita y hacerlo contento.

Fijate y los vas a ver. Y si te animás, decíles que lean o miren “La fiaca”, una estampa porteña sobre la no capitulación del hombre, y de su libertad, frente al mundo del trabajo. Quizá aprendan algo.


Salutes

domingo, diciembre 09, 2007

Piratas

Sólo con lo que se evade de IVA se podría triplicar el presupuesto en Salud. La AFIP estima esa cifra para 2007 en 16.507 millones de pesos. Luego de más de 12 mil ajustes por evasión realizados en el año en curso, el ente recaudador calcula que el monto que se evade en el impuesto a las Ganancias puede llegar a duplicar al de IVA. En Seguridad Social el incumplimiento es del 35 por ciento, concentrado en los ingresos más bajos, por lo que se estima en algo menos de 10 mil millones de pesos. En síntesis, a pesar de que en los últimos cuatro años la AFIP redujo la evasión significativamente, sólo en estos tres conceptos, los más fáciles de evadir, el fisco deja de percibir anualmente casi 55 mil millones de pesos, suficiente para duplicar el monto de todas las jubilaciones y pensiones.

El mito de que los que evaden son los más chicos se rompe ante las frías cifras que brinda el equipo de estudios de la AFIP. El 80 por ciento de la evasión está concentrado en las 300 empresas más grandes del país. Estas compañías representan menos del 50 por ciento de las ventas anuales. El dato no es casual. Según los especialistas del ente recaudador, los pequeños contribuyentes pagan la mayor parte de sus impuestos vía retenciones que les realizan sus proveedores. Así, lo que les resta por pagar es poco y les resulta mayor el riesgo a ser descubiertos que la tentación de evadir. Por eso, en épocas de bonanza, tienden a ir pagando cada vez más.

Los grandes contribuyentes no cambian su conducta según el ciclo económico. O bien contratan grandes estudios legales y contables o cuentan con equipos propios. Esos profesionales están abocados a tratar de que las grandes compañías paguen la menor cantidad de impuestos en todo momento, sin importar el monto de sus ganancias. Estos equipos,
en muchos casos nutridos por ex profesionales de la AFIP que se fueron en los ‘90, tienen la capacidad de evadir con métodos sofisticados o bien eludir, es decir jugar al borde de la ley o interpretarla de acuerdo con sus intereses.

El cambio de patrón de producción a partir de la megadevaluación de 2001 modificó el mapa de la evasión. Ahora es la industria el sector que más evade. El 41 por ciento de las empresas a las que la AFIP les realizó ajustes este año fueron industrias. El monto reclamado superó los 1500 millones de pesos. Aunque el rubro incluye a la construcción, este sector ya no se distingue de otros, como el textil, el calzado o la indumentaria. El fortísimo crecimiento de estos rubros se dio en muchos casos comprando insumos en negro, tomando personal no registrado, computando créditos fiscales falsos y gastos que no corresponden en su declaración de Ganancias y comprando facturas apócrifas.

Luego de dos años de importante recuperación, el sector financiero no sólo se volvió a posicionar como un factor importante en la economía; también volvió a aparecer en la AFIP como uno de los que más evaden. En 2007 sufrieron ajustes por 667 millones de pesos, monto que representa el 18 por ciento del total que la AFIP logró recuperar. Aunque en el país operan menos de cien bancos, en 2007 se realizaron 202 ajustes, la mayoría en esas entidades. Según fuentes de la AFIP, los bancos realizan ajustes técnicos indebidos, imputan quebrantos por incobrabilidad aún no comprobados, manejan diferencias de tipo de cambio y realizan previsiones en exceso, entre otras formas de evasión y elusión.

El tercer sector que más ajustes soportó en 2007, por lo que se presume también es el tercero que más evade, es el de servicios. Se le reclamaron 557 millones de pesos, el 15 por ciento del total de los ajustes que realizó la AFIP en 2007. Dentro del sector, un rubro que estuvo fuertemente controlado por su enorme crecimiento fue el de los restaurantes. En este caso, la forma de evadir sigue siendo la clásica: no emiten el ticket o factura. También en los servicios públicos se encontraron con declaraciones de ganancias menores a las reales, de la mano de la compra de facturas apócrifas.


A pesar del boom de la cosecha y venta de granos, el sector primario sólo fue pasible del 13 por ciento de los ajustes de 2007, por un monto de 496 millones de pesos. Una de las razones de la caída en la evasión del campo es que el IVA se bajó al 10,5 por ciento. Y que al productor se le retiene el 8,5 por ciento en el momento de la venta. El problema, por lo tanto, está circunscrito a las ventas al exterior de las grandes cerealeras que continúan subfacturando vía triangulación con paraísos fiscales. Pero ese factor de evasión también disminuyó a raíz de distintas medidas que fue tomando el ente recaudador para controlar los precios de transferencia.

El comercio siempre se caracterizó por su informalidad, pero la bancarización de sus operaciones y el eficiente cruce de datos de la AFIP fueron cerrando el camino para que puedan seguir evadiendo como lo hacían en el pasado. Así, en la actualidad, aparecen como los que menos evaden. En 2007 sólo recibieron ajustes por 454 millones de pesos, el 12 por ciento del total. La devolución de IVA que realiza la AFIP por compras con tarjeta de crédito y débito incrementó el uso del plástico en las compras minoristas, lo que hace más difícil disimular los montos de facturación.

El mapa de la evasión también es geográfico. Aunque la mayor parte está concentrado en las provincias más ricas del país: Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe; la mayor cantidad de evasores se encuentra en las más pobres: Chaco, Formosa, Misiones, Jujuy y Tucumán.


En 2001 la evasión en el IVA era del 30 por ciento, en la actualidad disminuyó al 21 por ciento, una de las más bajas de Latinoamérica. Hace cuatro años el impuesto a las Ganancias representaba el 2,7 por ciento del PBI, este año llegará al 6,0 por ciento. A pesar de eso, la evasión alcanza los 55 mil millones de pesos, diez veces el presupuesto en Salud y el doble de lo que se gasta en jubilaciones y pensiones.


Salutes

El largo camino hacia la justicia

Durante la campaña electoral de 1983 Raúl Alfonsín prometió que no habría impunidad para los crímenes del terrorismo de Estado, mientras Italo Luder anunció que se atendría a la autoamnistía dictada por las propias Fuerzas Armadas. Alfonsín elaboró un complicado mecanismo cuya aplicación práctica se le fue de las manos. Por un lado una Comisión de Notables, que sólo debía confeccionar la lista de las personas detenidas-desaparecidas. Por otro, la inclusión en el Código de Justicia Militar de una cláusula de obediencia debida para que las propias fuerzas juzgaran a unos pocos altos jefes y exculparan a quienes siguieron sus órdenes, salvo quienes cometieron excesos en aplicación del plan ordenado. Nada salió como imaginaba. La Conadep, en cuya secretaría trabajaron los organismos de derechos humanos que habían documentado el accionar criminal de la dictadura mientras ocurría, no sólo identificó a los desaparecidos sino también a los desaparecedores, lo cual fastidió a Alfonsín. Sin mayoría propia en el Senado, el gobierno vio cómo su proyecto de ley era modificado, de modo que el deber de obediencia no cubriera a los autores de crímenes aberrantes y atroces, es decir todos, dado el método del secuestro, la tortura y el asesinato clandestino. Alfonsín calculó que los juicios a las cúpulas pondrían a la defensiva a las Fuerzas Armadas y obrarían como disuasivo para futuros golpes. Pero cuando los jueces avanzaron más allá de lo que el gobierno había diagramado intentó frenarlos, con instrucciones a los fiscales primero, con las leyes de punto final y de obediencia debida después. Esta última fue sancionada luego del alzamiento carapintada de la Semana Santa de 1987, y no contenía nada muy distinto a la ley original que Alfonsín no había podido imponer tres años antes. Bajo la presión de las bayonetas, el Congreso aceptó lo que antes había rechazado. No ocurrió lo mismo con los familiares de las víctimas y con los organismos de derechos humanos, que siguieron reclamando en contra de la impunidad, una dimensión que el gobierno no había contemplado, porque sólo vio la conveniencia política de los juicios primero, y de su interrupción después, como si no hubiera valores humanos y éticos involucrados. La ley de obediencia debida implicó la puesta en libertad de centenares de procesados pero aun así muchos otros seguían detenidos, y con el intento de rescatarlos, Alfonsín ideó una alteración en el número de miembros de la Corte Suprema de Justicia. Negoció con el jefe del bloque justicialista de diputados, José Manzano, la designación de dos nuevos ministros de la Corte, uno a propuesta de cada partido pero ambos comprometidos con una interpretación restrictiva de la ley, que dejara en libertad a todos los oficiales por debajo de los ex Comandantes y jefes de Cuerpo de Ejército. Pero no llegó a verlo, porque debió dejar el gobierno antes de terminar su mandato, arrebatado por la hiperinflación y los saqueos.

En cuanto Carlos Menem asumió la presidencia desconoció el pacto Alfonsín-Manzano. En vez de aumentar en dos el número de miembros de la Corte Suprema de Justicia designó a cuatro nuevos, sin negociar sus nombres con nadie. Además consiguió la renuncia de dos de los anteriores de modo que pudo contar con seis sobre nueve ministros. Pero a diferencia de Alfonsín, no necesitaba de los jueces para acabar con los juicios, sino para proteger a los miembros de su gobierno en las causas por corrupción que pronto empezaron a acumularse en los juzgados federales. La cuestión militar la resolvió de un tajo, con los indultos de 1989 a quienes estaban bajo proceso y 1990, a los ya condenados, como Videla, Massera, Camps & Cía.
Al mismo tiempo había conseguido frenar la hiperinflación. El remate a precio vil del capital social acumulado por generaciones de argentinos en las empresas públicas, más el descontrolado endeudamiento externo, trajeron varios años de placidez, en los que el descontento social mermó. Parecía que la cuestión de los derechos humanos había pasado al olvido. Tanto las leyes de Alfonsín como los decretos de Menem excluyeron de la impunidad la sustracción de los hijos de los detenidos-desaparecidos como el saqueo de sus bienes. Sin embargo, pocas causas por esos delitos avanzaron, a un ritmo desvaído.

En marzo de 1995 un oficial de la Armada, el capitán de fragata Adolfo Scilingo confesó que había arrojado treinta personas vivas al mar desde aviones navales. Esto provocó una conmoción sin precedentes, no porque se ignorara que las Fuerzas Armadas habían empleado ese método, que según Scilingo la jerarquía eclesiástica aprobó como “una forma cristiana de muerte”, sino porque esta vez no era un sobreviviente quien lo contaba sino uno de los perpetradores. Siguieron apuradas autocríticas de los tres jefes de Estado Mayor y se reabrió la instancia judicial. El presidente fundador del CELS, Emilio Mignone sostuvo que las leyes que impedían juzgar a los responsables no derogaban el derecho de cada familiar a la verdad. La Cámara Federal de la Capital le dio la razón y abrió una investigación para determinar qué había sucedido con la hija del denunciante, la catequista católica Mónica Candelaria Mignone. En poco tiempo los juicios por la verdad se fueron extendiendo a todo el país. Menem trató de impedirlo, desde la Corte Suprema de Justicia, pero luego de una denuncia de la dirigente del CELS Carmen Lapacó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos no tuvo más remedio que permitir su continuación.
La confesión también produjo un efecto inesperado en los hijos de detenidos desaparecidos, que dejaron de sentirse parias y culpables de algo y salieron a luz en una nueva organización por la identidad, la justicia y contra el silencio y el olvido. Una nueva generación se asomaba a la escena nacional y el 24 de marzo de 1996 una concentración superior a cualquiera conocida colmó la Plaza de Mayo en demanda de memoria, verdad y justicia.

El fiscal español Carlos Castresana vio por televisión las imágenes de esa manifestación y se preguntó qué podría hacer él para ayudar a esa gente. Acudió a viejos códigos, constituciones y tratados, en los que encontró una forma de actuación posible para la judicatura española. Aunque los crímenes se habían cometido contra argentinos, por argentinos y en la Argentina, lesionaban a toda la humanidad y podían ser juzgados allí donde hubiera voluntad. El juez Baltasar Garzón aceptó este planteo e invocando la jurisdicción universal pidió a la Argentina la extradición de más de un centenar de militares y marinos para juzgarlos en Madrid. Menem y el presidente que lo sucedió, Fernando de la Rúa, se negaron, invocando la soberanía nacional. Pero se había puesto en marcha un mecanismo que ya no se detendría. En Francia había sido condenado en rebeldía Alfredo Astiz por el secuestro de las monjas francesas de la iglesia de la Santa Cruz; en Estados Unidos el general Carlos Suárez Mason fue condenado a indemnizar con 20 millones de dólares a sus víctimas Horacio Martínez Baca, Alfredo Forti y Debora Benchoam; en Italia fueron condenados Suárez Mason y el general Santiago Riveros, por la desaparición de ciudadanos italianos. Chilenos residentes en España solicitaron al juez Garzón que también procediera en los casos de su país y en 1998 esto condujo a la detención en Londres del ex dictador chileno Augusto Pinochet.
Faltaban pocos días para que se cumpliera medio siglo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y las guerras de disolución de la ex Yugoslavia mostraron al mundo vía satélite en directo, los campos de concentración cuya repetición no se había creído posible luego de la Segunda Guerra Mundial.

Al día siguiente del arresto de Pinochet, el juez Adolfo Bagnasco detuvo en Buenos Aires al ex almirante Emilio Massera por apropiación de bebés, un crimen por el que desde junio estaba detenido también Videla. El Congreso derogó las leyes de punto final y de obediencia debida, pero no le alcanzaron los votos para declararlas nulas. A lo largo de 1999 esas investigaciones continuaron y al comenzar el tercer milenio habían conducido a la detención de varias decenas de altos jefes militares. No quedaban ya razones éticas, ni políticas, ni jurídicas, ni nacionales ni internacionales que apuntalaran la subsistencia de las leyes de impunidad. En marzo de 2001, cuando faltaban pocos días para el 25° aniversario del golpe, el juez federal Gabriel Cavallo las declaró nulas e inconstitucionales. Era una causa especialmente apta para demostrar la inviabilidad de esas leyes: los mismos represores Julio Simón, a) Turco Julián y Juan Del Cerro, a) Colores, detenidos y procesados por la apropiación de una bebita que fue entregada a una familia militar estéril, que la anotó como propia, no podían ser perseguidos por el secuestro, las torturas y la desaparición forzada de los padres de la nena, el matrimonio de José Poblete y Gertrudis Hlaczik, un crimen de mayor gravedad. Abuelas de Plaza de Mayo llevaba la causa por la bebita y el CELS acusó por los delitos contra sus padres. La movilización social en los meses previos equilibró las presiones que desde las Fuerzas Armadas y desde sectores afines de poder se ejercían en sentido contrario, y le permitió pronunciarse de acuerdo con las leyes y las convenciones internacionales. Apenas dos semanas después, la Corte Interamericana de Derechos Humanos falló en un caso del Perú, Barrios Altos, en el mismo sentido que Cavallo: esas graves violaciones a los derechos humanos no pueden ser amnistiadas ni su persecución penal cesa por el mero paso del tiempo. La decisión de Cavallo fue confirmada por la Cámara Federal y diversos jueces adoptaron otras similares en todo el país. No obstante, el gobierno del presidente De la Rúa intentó obstaculizar el avance de estos procesos e incluso pretendió asignar a las Fuerzas Armadas misiones en asuntos de seguridad interior, que las leyes básicas sancionadas por acuerdos multipartidarios en las décadas de 1980 y 1990 prohíben. En los últimos meses de ese mandato (que por la renuncia presidencial fue completado por el senador Eduardo Duhalde, quien estuvo en forma interina a cargo del Poder Ejecutivo) recrudecieron los intentos por frustrar la labor de la justicia. Participaron en ellos el jefe del Ejército, Ricardo Brinzoni, a quien el CELS había acusado por su participación en la masacre de Margarita Belén, el presidente de la Corte, Julio Nazareno, y el propio senador Duhalde, quien indultó a Seineldín y a Enrique Gorriarán, como forma de preparar el camino. El obispo castrense de entonces Antonio Baseotto se presentó ante la Corte y en persona pidió que anulara los procedimientos y ratificara la validez de las leyes de impunidad. Esta operación canje incluía el desistimiento de cualquier juicio político contra los ministros de la Corte. Se sumó a esas maniobras quien se consideraba sería el ministro de justicia de Néstor Kirchner, Rafael Bielsa, autor de un trabajo titulado “Esa guerra terminó”, publicado en La Nación en agosto de 2001, en el que instaba a “cicatrizar las heridas”, desdeñaba con ironías sobre países africanos la jurisdicción universal, y concluía “que el tiempo pasa y que ya nada puede ser igual”.

Kirchner en las dos primeras semanas de su gobierno produjo por sorpresa dos hechos decisivos, que marcaron el mandato que mañana finaliza. En la primera semana, descabezó la cúpula del renacido Partido Militar, en la segunda, promovió el juicio político contra la mayoría automática en la Corte Suprema. También pidió la ratificación de la convención internacional que determina la imprescriptibilidad de la desaparición forzada de personas. El Congreso la ratificó y además declaró nulas las leyes de punto final y de obediencia debida. En marzo de 2004, Kirchner adoptó otras dos decisiones de fuerte simbolismo: el desalojo de la Escuela de Mecánica de la Armada para instalar allí el Museo de la Memoria que había dispuesto la legislatura porteña y el retiro de los cuadros de los ex dictadores Videla y Bignone del Colegio Militar, en el que fueron directores. En mayo de 2005, finalmente, la Corte Suprema, integrada ahora por juristas respetados y sin nexos espurios con el Poder Ejecutivo, confirmó el fallo de Cavallo en la causa Poblete/Simón: las leyes de punto final y de obediencia debida no pueden interponerse en el enjuiciamiento de los crímenes de lesa humanidad cometidos desde el aparato de poder organizado del Estado terrorista.

Desde entonces, los tribunales han avanzado con lentitud y de un modo que impide advertir la gravedad y magnitud de los hechos sometidos a su consideración. Hay en este momento 339 detenidos bajo proceso, alojados en establecimientos penitenciarios, unidades militares y sus propios domicilios, pero sólo tres condenados: un suboficial de la Policía Federal (Turco Julián), un oficial de la policía de Buenos Aires (Miguel Osvaldo Etchecolatz) y un sacerdote católico (Christian von Wernich). Esta semana se leerá la sentencia en la causa contra un prefecto (Héctor Febres). En cambio Chile, donde el proceso de justicia se reabrió en 1998 con la detención de Pinochet, ya ha terminado numerosos juicios, con condenas a tres centenares de altos jefes militares. De los 339 detenidos, 111 pertenecen al Ejército, 69 a la Armada y 3 a la Fuerza Aérea. El resto son miembros de fuerzas policiales y de seguridad, penitenciarios, y agentes civiles de alguna fuerza.



Salutes

sábado, diciembre 08, 2007

Juan



Juan ha recibido el premio que se merecía. La alegría de ver su nombre en las tapas. El premio a las letras que forman las palabras. A las palabras que envuelven los sueños. Juan, el poeta de las calles, de los barrios, de las plazas. Del dar la mano. Juan tiene mano de orfebre, de sembrador, la mano que acaricia la vida, pero que se vuelve puño en los tiempos humillados.

Juan.....los sesenta. No sólo siguió escribiendo poesía todos los días. Sino que también se metió con todo en la lucha contra una sociedad que creaba villas miseria en las pampas más ubérrimas de la Tierra. La lucha, sus búsquedas. Sus libros siempre presentes, uno tras otro. Cada vez más comprometido. Dando la frente a los uniformes de turno. Pero Juan se daba tiempo también para remar en el cielo buscando estrellas y amaneceres, ninfas y silencios.

Juan ahí, tomando la revolución por la puerta delantera, sin interpretaciones academicistas. Pero siempre poeta. Con sus ojos más allá.

Pero la Muerte, de pronto. La Muerte de uniforme. Generales, almirantes, brigadieres, comandantes, comisarios generales, secretarios privados. Y los civiles marianizados de siempre con sus sonrisas genuflexas. Y Juan siguió en las trincheras de la vanguardia.


Cuando leí hace unos días que Juan había obtenido una distinción así, volví a repetir lo que siempre me llena de satisfacción: el triunfo final de la ética. Alguien tan perseguido como Juan, con el eterno dolor de haber perdido a su hijo y a su nuera embarazada por obra de la bestial represión militar, era reconocido ahora como un poeta fundamental del presente. En cambio, los que lo persiguieron ya están malditos por todas las generaciones. Quisieron matar la poesía y surgió la pluma que derrotó todas las armas, todos los instrumentos de tortura, la desaparición.

Así dice Juan en Exilio: “No era perfecto mi país antes del golpe militar. Pero era mi estar, las veces que temblé ante los muros del amor, las veces que fui niño, perro, hombre, las veces que quise, me quisieron. Ningún general le va a sacar nada de eso al país, a la tierrita que regué con amor, poco o mucho, tierra que extraño y que me extraña, tierra que nada militar podrá enturbiarme o enturbiar”.

Y así fue.A Juan le acaban de dar un ramo de flores. Hemos aplaudido los que lo leemos.

Juan, poeta y luchador por la sonrisa de los niños. Juan Gelman.



Salutes

Policia Asesino

Un fallo de la Sala Cuarta de la Cámara de Apelación en lo Penal de Rosario, que integran los jueces Rubén Juckic, Guillermo Julio Fierro y Antonio Oscar Paolicelli, condenó a la pena de once años de prisión, accesorios legales y costas del proceso, al policía Luis Armando Quiroz, que se desempeñaba en la comisaría 29ª, por ser autor penalmente responsable del delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego de la militante social Graciela Acosta, ocurrido el 19 de diciembre de 2001, frente al supermercado La Gallega, de Villa Gobernador Gálvez, por lo cual se solicitó su detención inmediata. Las pericias balísticas efectuadas por Gendarmería Nacional, demostrando que el proyectil -aportado por Mónica Cabrera, una amiga de la víctima que se encontraba con ella cuando la asesinaron- había salido del arma de Quiroz; y el testimonio del periodista Marcelo Nocetti, testigo en el momento en el que el policía disparaba a los manifestantes, fueron suficientes para condenar al policía, a quien el juez de sentencia Ernesto Genesio había absuelto por el beneficio de la duda.


Salutes

viernes, diciembre 07, 2007

Land Of Freedom

Y después se rasgan las vestiduras por Cuba, Venezuela, Irán, China....


Salutes

Los padres de la violencia

Los techos de las escuelas se caen a pedazos sobre las cabezas de los pibes. Las maestras saben que la mayoría de sus alumnos vienen de hogares en donde el trabajo es una rareza, una melancolía del tiempo de los abuelos. También reconocen los trabajadores de la educación que desde muy chicos, las bandas de los barrios los reclutan como soldados en sus incursiones cotidianas.

O son testigos, desesperados e impotentes, de los silencios quebrados por llantos que explotan a borbotones que denuncian golpes y violaciones repetidas por esta pedagogía de la cobardía que hace descargar la furia contra la carne de la misma carne, la sangre de la misma sangre, contra el más cercano, contra el débil más próximo.

Eso también surge entre los pupitres, las mesas, los mapas descoloridos y las ventanas arrasadas que no protegen ni en invierno ni a fin de año.

Pibas y pibes atravesados por la violencia.

Porque es allí en la escuela donde aparecen las consecuencias de un saqueo que continúa aunque haya ilusión de que algo cambiará a favor de los que son más.

Nenas y nenes son los territorios en los que explota la violencia que el sistema descarga de arriba hacia abajo y ellos, esas chicas y esos chicos, la expresan a su manera.

Por eso habrá que parar la pelota cuando se escucha hablar de violencia en las escuelas.


De analizar el contexto, las historias y el nivel de compromiso político de los actores que participan de las llamadas comunidades educativas. Porque de eso también se trata, de reconstruir el rol de la maestra y del maestro como primeros dirigentes políticos de la sociedad. Porque son los que deben enfrentar las desmesuradas agresiones del poder contra los chicos y eso impone un compromiso social y político, una clara ideología de complicidad o una posición crítica de resistencia.

Fue en la capital de la hermosa provincia de Entre Ríos, en la escuela “Gregoria Pérez”, en la ciudad de Paraná, que un grupo de padres descargó su impotencia contra siete alumnos a los que calificaron de “incontrolables”.

Apuntaron en su denuncia que "hay un nene de 11 años que es corpulento, está bajo tratamiento psiquiátrico, medicado y el conjunto que está trabajando con él nos indicó que no saben si está tomando la medicación y si ésta es la que le produce una reacción nerviosa".

Una madre aseguró que uno de estos chicos "se pelea con todos y tiene golpes estratégicos: se les sube a los chicos sobre la panza y les pega la cabeza contra la pared... Tiene que ser tratado como un chico con problemas específicos y que se lo aparte del grupo. Ya que durante todo el año se intentó incorporarlo pero no se puede hablar con el niño ni con la madre".

La directora de la escuela, Teresa Tiengo, aseguró que este año "ha sido bastante complicado en cuanto a la conducta de los niños, y hay uno que es bastante compulsivo e hiperactivo y trata de lastimar a los demás".

Para ella la decisión es tratar de mantenerlos “tranquilos”. Una extraña definición de lo que necesita un chico.

Quizás el problema de la violencia en Paraná supere largamente la realidad de los siete alumnos de la “Gregoria Pérez”; quizás la solución esté en lograr una sociedad con justicia y no una momentánea “tranquilidad”.

Estos siete chicos entrerrianos son consecuencia de otra violencia cuyos verdaderos padres no están en sus casas sino en los lugares del privilegio que, mientras tanto, están muy tranquilos gozando de su anonimato e impunidad.



Salutes

Freddie Mercury y la gente

Que otro artista de rock es capaz de tener al publico en la palma de la mano él solo?


Salutes

Freddie y la gente II

Freddie y la gente III

Freddie y la gente IV

Freddie y la gente V

Freddie y la gente VI

jueves, diciembre 06, 2007

La Gran Estafa

Caniceto Barrientos vivía en Villa Ana, Santa Fe. Durante su vida de capataz en la empresa fue contabilizando cuántas veces recibía el mismo vale con el mismo número. Llevaba la anotación en un cuaderno y el registro final marcó 137 veces. La Forestal pagaba a sus vapuleados trabajadores con vales que éstos a su vez debían canjear en los almacenes de la propia empresa. Así llevó esa contabilidad el paciente Aniceto Barrientos. La historia de esa compañía de capitales extranjeros (ingleses, franceses y alemanes), de fines del siglo XIX a principios del siglo XX, tiene el dramático significado de la desastrosa explotación de 1.500.000 hectáreas de quebrachales en el Chaco Austral (norte de Santa Fe, sur del Chaco y noreste de Santiago del Estero). Y también la explotación de sus trabajadores y los oscuros contactos con el poder de turno. La Forestal creció comprando tierras a precios miserables, recibiendo subsidios de la Nación y de las provincias y pagando constantes sobornos a funcionarios públicos. La firma se retiró del país y el 95 por ciento de sus trabajadores no pudieron jubilarse.

Este antecedente resulta ineludible por la denuncia de corrupción y la reacción empresaria ante el proyecto del diputado Héctor Recalde de eliminar progresivamente los vales La Forestal modelo Siglo XXI de precarización y explotación laboral. Sólo hay que observar quiénes son, quiénes lo impulsaron –incluyendo algunos dirigentes gremiales– y qué motivos exponen en la defensa del sistema de tickets para determinar con mayor precisión a los protagonistas de esa película.

Además de las originales escalas de corrupción propuestas y de las características de un sistema que implica desprotección y pérdida de derechos laborales, existe un aspecto no abordado con profundidad de ese régimen de pago con papelitos de colores de una porción del salario. Se trata de la cesión del Estado de una facultad indelegable al sector privado –a multinacionales francesas– de la emisión de una particular moneda, de dinero secundario vía tickets para comprar alimentos y combustibles. Los vales actúan como moneda al servir como un medio de pago socialmente aceptado. Economistas y analistas tan preocupados por la expansión monetaria mantuvieron un peculiar silencio por un régimen que viola los preceptos ortodoxos de la organización de la economía. El circuito paralelo de emisión de moneda con vales representa el equivalente a 4000 millones de pesos, la mitad del monto que en su momento sumó el total de las despreciadas y cuestionadas cuasimonedas. Esa tercera moneda, con diferentes denominaciones según área geográfica de influencia, fue una reacción defensiva ante la espectacular crisis y desmonetización de la economía en el período 2000-2002. En esos años, Patacones, Lecop, Federales, Bocado, Lecor; hoy con los vales se llaman Luncheon, Ticket canasta. La diferencia fundamental es que las cuasimonedas eran emitidas por la Nación o las provincias para superar una situación excepcional y luego fueron rescatadas. En cambio, con los vales un grupo de empresas privadas se apropian de una facultad del Estado, como la emisión de moneda, con el objetivo de lucrar (una especie de señoreaje) con su comercialización. Un absurdo en materia monetaria, donde el Banco Central es un espectador pasivo de esa expansión paralela.

El Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino (Cenda) elaboró un ilustrativo análisis sobre el impacto económico de los Vales Alimentarios. En ese trabajo, en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares, se destaca que el sistema de tickets se encuentra “llamativamente expandido”: en el primer trimestre del año, un 15 por ciento de los asalariados registrados cobró alguna suma en vales, con un promedio de casi 220 pesos. Ese monto representa también un 15 por ciento del sueldo declarado a la Encuesta por esos mismos trabajadores. El beneficio para las bancas centrales privatizadas y afines proviene de cuatro fuentes:

1. La comisión cobrada a los empleadores, que depende de la masa salarial involucrada alcanza hasta el 6 por ciento del monto total de vales adquiridos.
2. La comisión cobrada a los comercios que reciben los tickets del 1,5 al 6,0 por ciento, según el volumen y el poder de negociación.
3. El negocio financiero que nace de que la empresa emisora vende los tickets en efectivo y transcurre un período de tiempo antes de que tenga que canjearlos por dinero, generando así una masa de recursos que puede colocarse en el circuito especulativo.
4. El negocio del “descuento” castiga la urgencia de trabajadores o comerciantes. Necesitados del verdadero efectivo venden vales en un circuito usurario con tasas que superan el 10 por ciento. Esto es, tickets equivalentes a 100 pesos se cambian por 90 pesos en efectivo.


Los investigados del Cenda señalan que no se conocen públicamente los beneficios de las empresas derivados de los dos primeros puntos, pero calcularon una utilidad mínima de 140 millones de pesos anuales y una máxima de 400 millones. De 45 a 130 millones de dólares.

La Cámara Argentina de Comercio y la Unión Industrial Argentina, sin hacer una mínima consideración sobre el escándalo de la coima grabada por Recalde (padre e hijo), advirtieron que si se eliminara el sistema de tickets “habría un mayor costo para los empresarios sin beneficiar a los trabajadores” y que “el menor pago de cargas sociales no implica evasión, sino que favorece el blanqueo”. Esos atributos no se han verificado en la práctica y el dinero que ha dejado de percibir el Estado por ese sistema ha ido a engrosar las ganancias de las empresas emisoras y de las compañías que precarizaron el salario.
Los investigadores del Cenda, en un cálculo conservador, estimaron que con los menores aportes y cargas que tienen los vales, el Estado pierde en el sistema provisional y en concepto de contribuciones patronales unos 650 millones de pesos por año.

Para los trabajadores, en tanto, el incremento del salario de bolsillo que implican los papelitos de colores de los tickets lo pierden porque esas sumas no se computan en la base de cálculo del sueldo anual complementario ni en una eventual indemnización.

En síntesis, los expertos del Cenda concluyen que “además de perder sus derechos al sueldo anual complementario y de desfinanciar el sistema jubilatorio solidario y de perder su derecho a la indemnización sobre una parte del salario, los trabajadores que cobran en tickets, en lugar de dinero reciben un monto de aplicación específica que se ven, en algunas ocasiones, a malvender en caso de necesitar efectivo, cayendo en manos de usureros”.



Salutes

Geopolítica del conocimiento

La acumulación de bienes materiales está llegando a un límite. El proceso de apropiación de riquezas está más cercano a los monopolios del conocimiento que a las industrias tradicionales. Este proceso confluye en una estrecha interrelación entre el poder económico y la propiedad intelectual, que va desde la creación de software hasta la biotecnología. Hay una distribución geopolítica de los monopolios, y existe por otro lado una expropiación tremenda de riqueza intelectual de nuestras sociedades, utilizando estos mecanismos. Un ejemplo son los grandes laboratorios que realizan bioprospección, visitando comunidades indígenas que trabajan con variedades de plantas desde tiempos inmemorables, y terminan patentando estos conocimientos que hasta ese momento eran patrimonio común de la humanidad. En este caso, los regímenes de patentes actúan como cercos.

El cerco era el alambrado que permitió la división de tierras y su explotación privada, con la aprobación de los gobiernos. Hoy el cercado se produce de otra forma, utilizando como instrumento la acción de los Estados que ofrecen monopolios sobre aquello que es bien común de la humanidad. Por ejemplo, el genoma humano, seres vivos, variedades de plantas, algoritmos matemáticos, cadenas celulares, métodos de negocios, juegos. El desarrollo de toda la ingeniería genética en las últimas décadas apuntó a controlar la agricultura a través de semillas transgénicas que ponen a los agricultores en manos de los designios e intereses de las corporaciones. Ninguno de los transgénicos comercializados en la actualidad persigue otro fin. De esta forma, los derechos de propiedad intelectual se complementan con los transgénicos, creando un callejón sin salida. La geopolítica del conocimiento hizo que Monsanto incautara en Europa –durante 2006– cuatro embarques de harina de soja provenientes de la Argentina.

La organización canadiense ETC Group indicó en su informe Oligopolios 2005: concentración del poder corporativo, que las diez empresas biotecnológicas más importantes representaron menos del 3 por ciento del número total de compañías en el sector, pero dieron cuenta del 72 por ciento de los ingresos (33.429 millones de dólares), de un total de 46.533 millones de dólares entre 309 compañías. En 2003, la Oficina de Patentes y Marcas Registradas de Estados Unidos (US PTO) otorgó 8630 patentes relacionadas con la nanotecnología. Los cinco países con mayor número de patentes fueron: Estados Unidos (5228), Japón (926), Alemania (684), Canadá (244) y Francia (183); y las cinco principales empresas fueron IBM (198 patentes), Micron Technologies (129), Advanced Micro Devices –AMD– (128), Intel (90) y la Universidad de California (89).

Estos datos ofrecen un mapa de la distribución geopolítica del conocimiento basado en monopolios de copyrights y patentes. Las universidades públicas en todo el mundo están funcionando como maquiladoras tecnológicas para las corporaciones: son las que hacen la mayor parte de la investigación básica, la patentan y luego las licencian en forma exclusiva a las grandes empresas. Esta tendencia se repite también en las universidades latinoamericanas, aunque con mayor desigualdad.

Estamos en un mundo en el que se están produciendo nuevos procesos de acumulación y monopolización de riqueza, y lo peor es que son tan silenciosos, tan poco traumáticos a la vista de nuestras sociedades, que se dificulta terriblemente instalar estos temas en la discusión pública. Es una forma de control indolora, invisible, naturalizada, penetrante y, lo peor de todo, profundamente seductora.

Si el concepto de Propiedad Intelectual sirve para monopolizar el conocimiento fundamental para el conjunto de la humanidad por empresas que sólo tienen el objetivo de la ganancia, esto no sólo es una amenaza para los países en desarrollo sino para toda la humanidad. El conocimiento no es algo mágico sino un proceso histórico de sumar y concatenar saberes.


Salutes

La falsa dictadura

El caballito de batalla de la oposición venezolana ha sido que el gobierno de Hugo Chávez se encamina hacia una dictadura. Sin embargo es el país que más elecciones celebra, funcionan los partidos opositores, no hay presos políticos y la mayoría de los grandes medios gráficos y electrónicos son abiertamente opositores y se difunden sin censura. Además, en Caracas se puede observar a una burguesía próspera, cada vez más rica, grandes comercios, shoppings y barrios de lujo. El tránsito debe ser uno de los peores del mundo por la gran cantidad de camionetas cuatro por cuatro y miles y miles de automóviles. Y Chávez no es un recién llegado, ya lleva casi diez años en el gobierno. Si se le hace caso a la oposición y los grandes medios se trataría de una dictadura sui géneris que se somete a la voluntad popular y acepta cuando el resultado de una votación le es adverso.

Chávez perdió este referéndum con los grandes medios en contra, con una fuerte campaña internacional en contra, con la Iglesia Católica en contra, contra una oposición unificada y después de diez años con numerosas elecciones, la mayoría de las cuales fueron observadas con microscopio para buscar alguna irregularidad que nunca se encontró. Seguramente perdió también por sus propias equivocaciones. Sin embargo para los grandes medios de América Latina, Estados Unidos y Europa, aunque tenga todos los atributos de un gobierno democrático, Chávez es un dictador. La contradicción pone en evidencia que esa acusación tiene un sostén ideológico, no periodístico. Esa contradicción desnuda el discurso ideológico de los grandes medios, que además se instala, como hizo siempre, como la verdad periodística. Y entonces los que digan que Chávez no es un dictador no hacen un periodismo “serio”, “crítico”, “independiente”.

Los partidos opositores en casi todo el subcontinente han tomado a Chávez como parte de sus campañas y han tratado de boicotear las relaciones de Venezuela con sus países. Resulta también contradictorio porque la mayoría de esos grandes medios y partidos de oposición, como es muy claro en Chile, Brasil, Paraguay o Bolivia y en alguna medida también en Argentina, respaldaron en su momento a las odiosas dictaduras de sus países. Y esas fueron dictaduras de verdad, sin elecciones, ni parlamentos, ni partidos de oposición, con miles de crímenes y miles de presos políticos.

Estados Unidos es el principal socio comercial de Venezuela, pero si algún país latinoamericano incrementa su intercambio con ese país, Washington se escandaliza por la “preocupante influencia chavista en la región”.
Y lo que es más tonto: los partidos de oposición toman ese discurso como propio.

La aceptación de los resultados de esta votación, y más cuando éstos le fueron negativos, se convierte en un argumento a favor de Chávez. Un gobierno no democrático, como ha denunciado la derecha, no se hubiera presentado al referéndum y menos hubiera reconocido su derrota. Entonces, el resultado es que hay un gobierno que perdió su aspiración de reformar la Constitución, y que es un gobierno democrático, a contrapelo de lo que dice la oposición y los grandes medios, que lo han denunciado como una dictadura.


Salutes

Dialectica de una derrota

¿Cómo explicar la derrota del Sí, y hasta qué punto fue sólo una derrota?

Chávez se enfrentó a una fenomenal coalición política y social que aglutinaba a todas las fuerzas del viejo orden, carcomido hasta sus entrañas pero con sus agentes históricos librando una batalla desesperada para salvarlo. La gran burguesía autóctona; los terratenientes; el capital financiero; la dirigencia sindical corrupta; la vieja partidocracia; la jerarquía de la Iglesia Católica; la embajada norteamericana, obsesionada con derrocarlo y, coronando todo este rejunte, una confabulación mediática nacional e internacional pocas veces vista en la historia que reunía en sus ataques a Chávez a los grandes exponentes de la “prensa libre” de Europa, Estados Unidos y América latina. El líder bolivariano atrajo contra sí todos los esperpentos sociales con los que debe lidiar cualquier gobierno digno en América latina y los combatió casi en soledad y a mano limpia. Lo que unificó a los conservadores no fue la cláusula de la “re-elección permanente”, sino algo mucho más grave: la reforma le otorgaba rango constitucional al proyecto socialista en gestación, algo totalmente inaceptable. Pese a tan descomunal disparidad, el resultado electoral fue prácticamente un empate.

Para muchos venezolanos la elección no era importante, lo que explica el 44 por ciento de abstención. La gran mayoría de quienes no concurrieron a votar lo hubieran hecho por el Sí, lo cual revela la debilidad del trabajo de construcción hegemónica y de concientización ideológica de los bolivarianos en el seno de las clases populares. La redistribución de bienes y servicios es imprescindible, pero no necesariamente crea conciencia política emancipadora. Por otro lado, algunos gobernadores y alcaldes chavistas no se jugaron a fondo por una reforma constitucional que democratizaría, en detrimento de sus atribuciones, la organización política del Estado al crear nuevas instituciones del poder popular. Hay que tener en cuenta, además, que luego de nueve años de gestión cualquier gobierno sufre un desgaste o deja de suscitar el entusiasmo colectivo de antaño. A esto hay que agregar, además, algunos errores cometidos en la intermitente campaña electoral de un presidente que, por su papel protagónico en el escenario mundial, no dispone de mucho tiempo para otra cosa.

De todos modos, pese a la derrota, Chávez sale muy bien librado. Sus credenciales democráticas se fortalecieron notablemente. La oposición llegó a los comicios diciendo que jamás aceptaría un triunfo del Sí. En caso de producirse lo repudiarían por ser producto del fraude y pondrían en marcha el “Plan B” de la Operación Tenaza. Los sedicentes demócratas confesaban que sólo se comportarían como tales en caso de ganar; si no, su respuesta sería la sedición. Chávez, en cambio, les dio una lección de republicanismo democrático al aceptar con hidalguía el veredicto de las urnas. Imaginemos qué hubiera ocurrido si por esa ínfima diferencia hubiera triunfado el Sí. Los voceros de la “democracia” habrían incendiado Venezuela. Pese a su derrota, la estatura moral de Chávez y su fidelidad a los valores de la democracia convierte en pigmeos a sus oportunistas adversarios, que sólo respetan el resultado de las urnas cuando los favorecen. Y, de paso, deja en una posición insostenible a los senadores brasileños que, pretextando la débil vocación democrática de Chávez, quieren frustrar el ingreso de Venezuela al Mercosur.


Salutes

miércoles, diciembre 05, 2007

Constituciones

En 1825 Bolivia proclamó su independencia y su Constitución. Todos los ciudadanos adquirían el derecho a votar, excepto los indígenas, que eran aproximadamente el 90 por ciento de la población. Hoy la población indígena representa el 60 por ciento de los más de 9 millones de bolivianos, la mitad de ellos vive en comunidades y la otra mitad, en las áreas urbanas. Su líder es presidente. Una gran parte de la población criolla y mestiza lo soporta mal.

El MAS, es un movimiento elemental, propio de poblaciones excluidas, nacido de una rebelión pacífica y que pasó por un breve período de oposición. Hoy es el partido de apoyo al gobierno, pero no se le puede pedir que aprenda en pocas semanas la cultura de gobierno. Es frecuente que sectores de su partido le generen problemas al presidente. Este aparece de todas formas como el principal, quizás único, baluarte que puede mantener la estabilidad de las instituciones democráticas. Y sospecho que algunos de los principales actores económicos piensan algo parecido.

El MAS se comprometió a iniciar un proceso institucional para terminar con la exclusión histórica de la población indígena. Las propuestas de “democracia directa” son imprecisas y no muy diferentes que los “consejos cívicos” de la presidenciable Ségolène Royal o el voto programático de la Constitución colombiana que en teoría permite desposeer a los cargos electos de su mandato. Las referencias al colectivismo de las tierras indígenas y a su peculiar justicia no hacen sino reconocer una situación de hecho que se mantiene desde la independencia. Su reconocimiento, condicionado al respeto de los derechos fundamentales y la adhesión a la Carta internacional de derechos humanos, permite ilegalizar las penas que conculquen estos derechos. No parece que sea lo que más preocupe a los criollos.

La reacción opositora ha hecho de la reivindicación de la autonomía regional y de la capitalidad para Sucre su caballo de batalla. Antes de las elecciones presidenciales se convocaron las primeras elecciones de prefectos y en cuatro de los nueve departamentos ganaron candidatos opositores, es la llamada Media Luna, y son la principal estructura de la movilización opositora. El movimiento se ha ampliado a Sucre y a Cochabamba, ciudades que siguen en importancia a La Paz y Santa Cruz. Pero reducir la cuestión a un enfrentamiento entre centralistas y autonomistas es inexacto.

Desde Santa Cruz y otras zonas opositoras, los comités cívicos, que han suplantado a sus partidos, se movilizaron y miles de sus miembros se fueron a Sucre para manifestarse contra los constituyentes. Paralelamente se radicalizó la demanda de capitalidad plena y las organizaciones gremiales y universitarias se añadieron a los manifestantes opositores venidos de fuera. El resultado es conocido: enfrentamientos entre los opositores y las fuerzas policiales que protegían a los constituyentes. Algunos muertos, pero no hay indicios de que la policía disparara y sí que hubiera manifestantes armados. Tampoco consta una presencia significativa en Sucre de columnas indígenas.

Un detalle que ayuda a entender el rechazo intolerante de los comités cívicos contra los constituyentes, entre los cuales muchos son indígenas: los gremios sucreños han hecho campaña y han logrado que en la ciudad no se les permita el acceso ni a los hoteles, ni restaurantes, ni comercios. El racismo originario de Bolivia está aún muy presente.


Salutes

Japón, nuestro segundo barrio.