lunes, julio 30, 2007

La reina y el verde

El dólar y Cristina Fernández se juntaron para provocar la sensación de que algunas cosas sólo son para entendidos. Y que de otras, para opinar, bastan las sensaciones.

Al salto del dólar le cabe lo primero. Hablaron y siguen hablando de bonos indexados que se cayeron por efecto de la tasa subprime afectada por el crac de la burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos, llevando entonces a la liquidación de esos títulos en los mercados emergentes y presionando a la compra de divisas. Hablaron y siguen hablando de que esto podría contrastarse con el crecimiento de la lira turca, como uno de los ejemplos mundiales de crecimiento de las monedas en contraste con la depreciación del peso argentino. Hablaron y siguen hablando de cómo el Banco Central opera con sus reservas para inducir a la baja o a la suba, mediante enunciados técnicos que hacen abandonar al más pintado. Hablaron y siguen hablando, en síntesis, como para que el común de los mortales sienta que aprender chino en tres clases es más sencillo que entender por qué subió el dólar.

Y a la señora de Kirchner, o mejor dicho a las interpretaciones de lo que dijo la señora de Kirchner en Madrid, le cabe lo de la sensación de que se puede opinar a la bartola porque, total, la economía es cara pero la política es gratis. Casi todos quedan enroscados con lo que dijo acerca de que Chávez es un demócrata, o con su definición de que se siente representada por el rodete y el puño crispado de Eva, del mismo modo en que reparan sobre su presunto o real carácter despótico o acerca de lo que se esconde tras su obsesión por la coquetería.

Ambos perfiles de descripción y discusión demuestran lo berreta del debate público, o de lo que se publica y dice como definición de “debate”.

Las cosas quedaron mezcladas al revés. La cotización del dólar como si su análisis fuese privativo de unos gurúes de “la City” que han vivido equivocándose (ahí anda lo más campante Miguel Angel Broda, por ejemplo, que en el 2001/2002 supo pronosticar un tipo de cambio 10 a 1). Y las andanzas declarativas de Cristina, junto con la generalidad de lo que se escupe en los medios, como si el análisis político pudiese privarse de rigurosidad sin que nadie exija cuentas. Pero lo cierto es que no se trata ni de lo uno ni de lo otro: ni el dólar es cuestión de especialistas, ni el pensamiento político en torno de lo que aseveran y hacen las grandes figuras es cuestión de bartoleros.

El dólar para arriba o para abajo es en el fondo política pura, pero además un asunto de coyuntura monetaria salvo que se hable de conmociones que lejos están de ser palabra de moda. No hay que ser entendido en nada para entender que hay casi 45 mil millones de dólares de reservas sin que eso se traduzca en la derrota de pobreza e indigencia, ni en créditos para acceder a la casa propia, ni en estímulos para que las exportaciones tengan valor agregado en lugar de seguir vendiendo soja e importando tecnología. El resto son jugadazas o jugarretas de especuladores financieros, Estado incluido. Hay una profunda victoria cultural de la clase dominante, y de su vigente neoliberalismo, en eso de que un tipo de cambio trepado a 3 con 15, 3 con 17 o 3 con 20 implica una perspectiva de sacudones e incertidumbre, de disección reservada a “los mercados”, en vez de ser un simple mecanismo, estimulado o aprovechado, para que las grandes corporaciones industriales exportadoras se cobren por vía del dólar las moneditas que les quitó la inflación real (en simultáneo con arcas oficiales que engordan por las retenciones a los dólares ingresados).

Cristina, precisamente, lo dejó bien clarito en su campaña madrileña, delante de los emporios españoles que –avatar más, avatar menos– continúan situando a la Argentina como su cabecera de playa en América latina. Las empresas españolas son la cola de león en Europa, pero la cabeza de ratón aquí. “Somos capitalistas, señores”, les dijo tanto como su marido ya les había dicho que no tenían que fijarse en sus dichos sino en sus hechos. Nada de sensibilidad, acá tienen las reglas de juego y no me vengan con que pierden plata, así no haya reajuste tarifario (que lo habrá, pero después de octubre o diciembre, naturalmente). Si soy o quiero ser Evita véanme la parte de defensa del sistema, y nunca la de lo que ella resignificó para las clases populares como custodia de sus aspiraciones. Les dijo también, frente a la cínica inquietud del mundo de los negocios por la marcha venezolana, que Chávez está avalado por las urnas –lo cual es rotundamente indesmentible– y que es para nosotros como Putin para los europeos: una especie de antipático tío rico, imprescindible a fin de asegurar sustentabilidad energética y respaldo de petrodólares. ¿Qué escuchó en lugar de todo eso un insigne seleccionado de operadores mediáticos y una interminable cantidad de pelotudos varios? Que Cristina es el fantasma de la Evita anticajetillas, con rodete y puño alzado; que es el ojo izquierdo de su esposo y que somos bolivarianos.

Maravilloso: la derecha no quiere aceptar ni lo que le muestran y los despistados ven como existente un clima autoritario por izquierda. Es un panorama complejo, muy complejo, en el que sin embargo, hasta ahora, terminará pasando que el oficialismo ganará las elecciones presidenciales. ¿Por qué? Porque ni la derecha es tan tonta como para no advertir que esto es lo mejor que puede pasarle hoy por hoy a la administración de sus intereses, y de allí que sus candidatos son un combinado espantoso que no procura seriamente el acceso al poder electivo.

Como dice David Viñas, el hombre es un animal político. De manera que si se le quita lo político, termina siendo un animal. Tratemos de evitarlo.


Salutes

sábado, julio 28, 2007

Queen Cover - Brian May : : Headlong

Queen no pudo llegar a tocar esta canción en vivo por la salud de Freddie, pero Brian se encargó de tocarla en sus giras solistas.


Salutes

Pd: El baterista de la banda solista de Brian era Cozzy Powell ex baterista de Black Sabbath que falleció en un accidente automovilistico. Brian no será yeta?

The Best Song/My Song - Queen :: Somebody To Love - Queen Live At The Bowl

Quieren Rock? - Queen :: Tie Your Mother Down

Quiren Rock? II - Queen :: Let Me Entertain You

Quieren Rock? III - Queen :: Hammer To Fall (Wembley 1986)

Quieren Rock? IV - Queen :: Sheer Heart Attack (Hammersmith 1979)

Quieren Rock? V - Queen :: Now I'm Here (Earls Court 1977)

Quieren Rock? VI - Queen :: Stone Cold Crazy (Earl Court 1977)

jueves, julio 26, 2007

A 54 años del asalto al Moncada

Fidel Castro en Camagüey 26 julio de 1986.


La historia te absolverá.


Salutes

miércoles, julio 25, 2007

Cuba

Ocho jóvenes estadounidenses de escasos recursos se recibieron ayer de médicos en Cuba, en un hecho inédito y cuando florecen las críticas al sistema de salud norteamericano. Los flamantes médicos forman parte del contingente de más de 1.800 nuevos profesionales graduados en la isla ayer. "La experiencia de estar en Cuba ha sido maravillosa", dijo a los periodistas la nueva doctora Evelyn Erickson, de Nueva York. Para ejercer la profesión en EE.UU. deberán rendir una serie de exámenes y obtener una residencia en hospitales.

La selección de jóvenes de barrios pobres para estudiar en Cuba la realiza Pastores por la Paz, que preside el reverendo Lucius Walker, quien estaba ayer en la isla. Según Walker, los estudios que realizaron gratis -incluido libros, comida y alojamiento- les hubieran costado unos 200.000 dólares en su país, cifra que los obligaría endeudarse. Hay unos cien jóvenes norteamericanos estudiando en Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas.



Salutes

martes, julio 24, 2007

MEDIANERAS GUSTAVO TARETTO

Excelente y original cortometraje argentino. Otra historia de amor. Está en tres partes.


Salutes

MEDIANERAS GUSTAVO TARETTO 2

medianeras gustavo taretto tercera

El Sueño del Caracol

Era hora un poco de cultura en este blog. Comienzo con este hermoso cortometraje alemán. Una historia de amor (no le pongo calificativos porque sino les cuento la historia). Quince minutos sin desperdicios.


Salutes

domingo, julio 22, 2007

Que es la Patria?

é que hombres y mujeres han peleado en siglos anteriores por la independencia de la nación hispanoamericana de la metrópolis española, y que esa causa era históricamente progresiva. Por eso reivindico a Castelli, Moreno, Vieytes, Belgrano, Dorrego y San Martín.

Mi patria no son ni la bandera argentina ni el escudo ni la escarapela. Mi patria no es el territorio nacional en que me tocó nacer, y menos las islas Malvinas. Mi patria no es ni el Estado ni los partidos que se turnan en el poder, ni mucho menos esa maquinaria genocida que es el ejército argentino. Mi patria no son ni las instituciones de la burguesía, ni su ideología hecha costumbre, ni sus intereses de clase que hace pasar como si fueran intereses de todos.

Mi patria es la gente de carne y hueso. Mi patria es mi clase. Mi patria grande es la clase obrera mundial, mi patria chica es la clase obrera argentina.

Mis próceres son los sans-culottes de la revolución francesa, los comuneros de París, los campesinos y proletarios rusos, los consejos obreros alemanes, los campesinos y proletarios de la revolución española, los jóvenes furiosos del Mayo francés y de la Primavera de Praga.

Mis símbolos patrios locales son los obreros de la FORA, los peones de la Patagonia, Simon Radowitzky (ruso) y Kurt Wilckens (alemán) -ajusticiadores extranjeros de mercenarios bien argentinos-, esa multitud desconocida de luchadores socialistas, comunistas y anarquistas (extranjeros y nativos) que más allá de los errores cometidos, lucharon por el bien de su patria, que es la mía.

Yo en mi patria incluyo a la mayor parte de la humanidad, tengan o no mi cultura y hayan nacido o no en la misma zona geográfica que yo, mientras que el patriotismo burgués se limita a unos pocos kilómetros cuadrados y sólo considera hermanos a quienes hayan nacido en esas mismas inmediaciones. Es el burgués el que mete la mentira de que su nación es la nación elegida y que las demás son, como mucho, aliadas y, "por default", enemigas.

En cambio al asentar una postura de clase simplemente reconozco una realidad, que es la división de la sociedad en clases con intereses antagónicos. Mis intereses sociales se ven perjudicados por el nacionalismo burgués, por lo tanto voy a definirme en contra de él.

Si acepto el nacionalismo de la burguesía no sólo renuncio a defender mis intereses sociales para defender los intereses de quienes me explotan, sino que también me veo enfrentado con otras personas de otros países que tienen los mismos intereses sociales que los míos. Porque el nacionalismo burgués es el fundamento ideológico de las guerras entre los pueblos, donde los de abajo somos usados como carne de cañón.

En una sociedad donde hay sectores con intereses antagónicos la afirmación de los propios intereses SIEMPRE es en detrimento de los intereses de la otra parte.



Salutes

Intereses en juego

En el caso de la denuncia contra la secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Romina Picolotti, los datos del periodista Claudio Savoia sobre la contratación de tres centenares y medio de funcionarios, el alquiler de aviones privados y la adquisición de muebles y computadoras fueron en buena medida confirmadas por los informes oficiales, que sólo difirieron en detalles y en la interpretación de esos hechos, acerca de la idoneidad de ese personal, la cronología de un noviazgo o la necesidad de aquellos elementos o contrataciones. Es improbable que esos hechos coincidan con algún tipo penal, pero sí justifican un debate acerca de las modalidades habituales en la selección del personal y en las de su contratación en el Estado. El artículo contenía inexactitudes, como suele ocurrir en una investigación periodística de cualquier medio, que no suele ni tiene por qué igualar el grado de certeza ni el tiempo de elaboración de un fallo judicial. Pero al llamar seudoperiodista al autor y desdeñar como imbecilidades sus alegaciones, el jefe de gabinete Alberto Fernández no contribuyó a esclarecer el tema. También insinuó que había intereses ocultos en la publicación, pero no las explicó. Clarín no suele dedicar su principal título de tapa a una investigación propia sobre una secretaría del gobierno ni emplear títulos tan genéricos como “Sospechas” o “Extraños manejos”. No hubiera estado de más aclarar que varias decisiones oficiales, ya tomadas o pendientes, pueden afectar negocios del Grupo Clarín por miles de millones de pesos:

- El 9 de marzo funcionarios de la secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable comprobaron el vertido de efluentes líquidos contaminantes de la planta en Baradero de Papel Prensa, del Grupo Clarín. La secretaría fijó un plazo de 180 días para eliminar esa contaminación. Las obras necesarias costarán unos 10 millones de dólares.

- El gobierno nacional había pedido que el canal 7 de televisión transmitiera un partido de fútbol los viernes. A raíz de ello los clubes reclamaron un aumento sustancial a Torneos y Competencias, del grupo Clarín, en el contrato por las transmisiones por cable. El nuevo contrato se firmó poco después. La empresa deberá pagar 180 millones de pesos por año, el doble que hasta ahora.

- El 27 de abril la fiscal de la Cámara Comercial, Alejandra Gils Carbó, solicitó que se revocara la homologación del Acuerdo Preventivo Extrajudicial de Cablevisión con sus acreedores, que considera inconstitucional. Esto a su vez afecta la reclamada fusión de Cablevisión con Multicanal, ambos operadores de cable del Grupo Clarín, cuya aprobación depende de la Comisión de Defensa de la Competencia. Entre ambos superan los tres millones de abonados, en un negocio de miles de millones de dólares.

- Esos mismos operadores esperan una respuesta de la secretaría de Comunicaciones y de la Comisión Nacional de Comunicaciones a su solicitud de ofrecer también el servicio de telefonía por cablemodem digital.

Nada de esto invalida la investigación periodística sobre la secretaría ambiental, pero no es la mejor práctica sustraer del conocimiento del lector datos tan relevantes.


Salutes

domingo, julio 08, 2007

¿Quien es tonto?

Una vieja historia cuenta sobre un pueblo en donde un grupo de hombres se divertía con el tonto del lugar. Un pobre infeliz capaz de mantenerse apenas haciendo mandados a cambio de míseras limosnas.

Todas las noches, la gente del pueblo se reunía en el bar y la velada se animaba cuando llamaban al tonto para burlarse de él. La broma consistía en darle a escoger entre dos monedas: una grande de 400 reales y otra pequeña, pero de mayor valor: 2.000 reales.

«él, siempre, elegía la más grande y menos valiosa, y eso despertaba la risa en los parroquianos.

Un día, un forastero que observaba al grupo divertirse con el pobre inocente, lo llamó aparte y le preguntó si no había percibido que la moneda más grande valía menos.

-Por supuesto -respondió el tonto- no soy tan estúpido; vale cinco veces menos, pero el día que escoja la otra, el jueguito acaba y no voy a ganar más mi moneda.

Quienes cuentan la historia, suelen rematarla con algunas conclusiones: muchas veces, aquel que parece el más tonto, no siempre lo es; podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros mismos. Por lo tanto, no importa lo que los demás piensan de nosotros, sino lo que cada uno piensa de sí mismo y, además, el verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser tonto, delante de tontos que creen ser inteligentes.


Salutes

sábado, julio 07, 2007

Critica?

Jorge Lanata vuelve a dirigir un diario. La info dice que sale este año, y participarán, entre otros periodistas, Romina Manguel, Javier Romero, Norberto “El Ruso” Verea y Luciana Geuna, que colabora con Lanata en las columnas dominicales de Perfil. La plata para financiar el diario la pondría el empresario sojero Gustavo Grobocopatel. ¿El nombre? podría ser “Crítica”, al igual que el diario fundado por Natalio Botana en los años ´20.

La pregunta es ¿va a criticar “la revolución sojera”, es decir la expulsión de campesinos, la tala de bosques, la deformación productiva del desarrollo productio del país, la especulación con la tierra y la concentración del suelo en cada vez menos manos?

Lanata pasó de financiar Página/12 con guita de la guerrilla sandinista a financiar este nuevo diario con guita de un empresario. Todo un signo del cambio de Jorgito.


Salutes

La paja en el ojo ajeno

Hace poco comenzó la discusión entre Estados Unidos y Alemania con motivo de un artículo del periodista alemán Markus Günther. En él se afirma que en Estados Unidos hay innumerables monumentos recordativos de los genocidios o crímenes sociales ocurridos en otras partes del mundo. Pero no hay ninguno que recuerde la esclavitud americana, ni tampoco referente al crimen cometido contra los pueblos originarios por los conquistadores, los colonos y los buscadores de oro. Por ejemplo, en territorio estadounidense hay ya más de cien monumentos recordativos del Holocausto nazi-alemán contra el pueblo judío. Y existen 27 monumentos que recuerdan el genocidio turco con el pueblo armenio (aunque estos monumentos sí son muy pequeños y demasiado discretos para no interferir en las buenas relaciones comerciales con Turquía). También hay ya un monumento –inaugurado por Bush– a las víctimas del comunismo ruso y chino y varios –en Florida, claro está– contra la Revolución Cubana de Fidel Castro. El periodista Markus Günther dice textualmente: “A los americanos les gusta recordar las víctimas de otros países, pero se olvidan de los cadáveres que tienen en el propio sótano”. Principalmente de las víctimas de todos los golpes militares que financió y respaldó Estados Unidos en Latinoamérica. Para no hablar de Vietnam, Afganistán, Irak....


Salutes

lunes, julio 02, 2007

El Estado

El surgimiento del Estado Moderno se estructura en base a estos dos conceptos: hay derechos y hay obligaciones. Es el inglés Thomas Hobbes quien escribe el libro que habrá de sistematizar estas cuestiones. Hobbes postula que el estado natural de los hombres (estado de naturaleza) lleva a una situación intolerable que es el de la “guerra de todos contra todos”. “En esa guerra (escribe) todos los hombres tienen el mismo derecho a todas las cosas” (De cive, Del ciudadano, Alianza, Madrid, 2000, p. 47). Esta disponibilidad en que las cosas se encuentran lleva a los hombres a convertirse en lobos los unos para los otros. De aquí la célebre sentencia que Hobbes toma de la cultura latina: Homo homini lupus. Los hombres, por consiguiente, no pueden tener el mismo derecho para todas las cosas. No hay que dejar de señalar que Hobbes (el gran teórico del Estado burgués) describe, con su “estado de naturaleza”, algo semejante a un “comunismo primitivo”. Todos tienen derecho a todo. Pero las cosas no pueden ser propiedad de todos. No todos pueden tener derecho sobre todas las cosas. Es notable que el comunismo del siglo XX haya resuelto los problemas de ese enunciado “comunista” (todo es común a todos) al modo hobbesiano. O sea, creando un Estado totalitario que asumía el control sobre todas las cosas. La solución (tanto capitalista como comunista) fue: como todos los hombres no pueden tener derecho sobre todas las cosas, éstas pertenecerán al Estado. Para Hobbes, la imposibilidad de ese “comunismo naturalista” (expresión que me pertenece) radica en la naturaleza humana. Cuando los hombres no son controlados y dirigidos por una instancia superior a ellos se entregan a la festiva tarea de faenarse los unos a los otros. Situación que Hobbes llama “guerra de todos contra todos” y para la que tiene otro latinajo: bellum omnium contra omnes. Pero los hombres toman conciencia de esta intolerable situación y quieren remediarla: “Mas ello no pueden hacerlo como no sea mediante un pacto en virtud del cual renuncian todos a tener derecho a todas las cosas” (Ibid., p. 46). Esta “renuncia” da lugar a la aparición de una figura definitiva que Hobbes presenta tan temible como un dios mitológico al que llama Leviatán. El Leviatán es el Estado moderno. Los individuos le ceden sus derechos y el Estado los administra, al costo, claro está, de dominar a los individuos. La cesión de mi libertad al Estado es la condición de esa libertad, ya que cuando ésta se ejercía me llevaba a desear cosas que también deseaban los otros y entonces nos despedazábamos como pequeñas bestias humanas. Necesitamos una gran bestia, un Leviatán, al cual pertenezcan las cosas o su administración (lo que, mucho después, Foucault llamará sociedad disciplinaria) y en medio de esa disciplina todos viviremos en paz y, si alguien se hace el loco y quiere una “cosa” que no le pertenece, el Leviatán descargará sobre él la furia de la Ley. Este es el origen del contrato roussoniano: todos cedemos algo (cedemos nuestras libertades primitivas, instintuales o, por qué no, pulsionales) y establecemos un contrato social que el Estado administrará, vigilará y castigará a quien no lo cumpla, por decirlo alla Foucault. Bien, ¿quién sino Nietzsche habría de enfurecerse con esto? Para él, el hombre que se somete al Estado, pactando su libertad, es el hombre gregario, el hombre del montón. El que antecede su mediocridad gregaria, burguesa, a sus pasiones: “Casi todas las pasiones tienen una mala reputación a causa de quienes no son lo bastante fuertes como para volcarlas en su propia ventaja” (Fragmento 772 de La voluntad de poder). Pero Nietzsche predica en el desierto. El hombre de la modernidad inventó al Estado porque le teme a su propia naturaleza y porque, además, quiere que las cosas que son suyas no se las quite nadie y el Estado se las proteja mediante una Ley que diga que las cosas son propiedad de quienes las poseen y que ésa es la ley central de la sociedad.

Los que poseen “muchas cosas” votan por el Estado fuerte, leviatánico, para que se las proteja. Estas personas viven, gozosamente, en medio de una contradicción: exaltan la libertad de mercado, la democracia neoliberal pero, a su vez, reclaman un Estado represivo que las proteja de las consecuencias de las desigualdades que tal sistema genera. El esquema sería: economía de libre mercado en lo económico y macricidio en lo político. El Supremo porteño interpretó el clamor. Deja de lado los derechos humanos y lleva a primer plano las obligaciones.

¿Qué son los “derechos humanos”? La derecha asimila esa frase a la subversión. La policía también. Los derechos humanos sirven para defender a subversivos y delincuentes o para mantener incómodamente vivo un pasado que “todos”, en bien de la “convivencia nacional”, “queremos olvidar”. No: los derechos humanos no son esencialmente para eso. Los derechos humanos son aquellos que defienden a las personas de las prepotencias, de las injusticias, de los atropellos del Leviatán, del Estado. Una vez que se han cedido los derechos al Estado el ciudadano queda preso de él. El Estado –a lo largo de todo el sangriento siglo XX– se ha excedido (¿no hablaba de “excesos” Videla?) en su función controladora, en la represión. Surgieron, entonces, los derechos humanos. El Estado posee al Ejército y a la policía. Los ciudadanos –para defenderse de los excesos de esos dos estamentos estatales– han creado los movimientos de “derechos humanos”. De aquí que sea absurdo que (por ignorancia o por aberrante mala fe) se pida por los derechos humanos de los policías o de los militares. Tanto la policía como el Ejército pertenecen al Estado: es el Estado el que cuida sus derechos. Pero, ante la reiterada y mortal certeza de que el Estado –utilizando sus dos preciosas herramientas: policía y soldados– avasalla los derechos de los individuos, es que han surgido los “derechos humanos”. En suma: los derechos humanos son los que defienden a los individuos de los excesos del Leviatán. Y lo han hecho. Han defendido a las víctimas de los Ejércitos genocidas de Occidente. Han defendido a las víctimas de los Estados totalitarios socialistas. Que no fueron “socialistas”: fueron formas de capitalismo estatal. Desde 1492 hasta la fecha, la humanidad no ha conocido otra cosa que el capitalismo. En su forma “liberal democrática” o en su forma “comunista estatal”. De este modo es que estamos llegando a una etapa cuasi apocalíptica, dado que, como decía el marxista Karl Marx, “la sociedad moderna burguesa (...) se asemeja al mago que ya no es capaz de dominar las potencias infernales que ha desencadenado con sus conjuros” (Manifiesto comunista) y, como decía el nacionalsocialista Martin Heidegger, “no necesitamos de la bomba atómica (...). Esto en lo que el hombre hoy vive ya no es la tierra” (Der Spiegel, N° 23, 1976).

En una sociedad que pide, ante todo, orden. Que pide eficacia, hipergestión y seguridad, los “derechos” necesariamente se ven erosionados. ¿Por qué las dictaduras siempre se inician demoliendo el aparato jurídico-institucional? Porque no quieren trabas en su impetuoso accionar. Todo debe hacerse rápido y la Justicia (que es la expresión del derecho) no debe demorar la rapidez de las ejecuciones. Un gobierno que da primacía a las obligaciones por sobre los derechos responde a un electorado que pide seguridad. Macri ha comprendido bien su tarea, esa que le han delegado. Debe limpiar la ciudad. Buenos Aires tiene que estar linda. Cuando se anuncia la merma de los derechos esa merma no es para todos. Los fuertes, los poderosos, los ricos, jamás verán disminuidos sus derechos. No los necesitan. No necesitan los “derechos humanos”. El Estado no habrá de agredirlos porque ellos –en última y esencial instancia– son los verdaderos dueños del Estado. Son el establishment. Los sectores medios altos también están tranquilos: están en orden, tienen lo que quieren y quieren, sobre todo, que nadie se los quite o les impida el gozoso uso de los mismos. Que nada agreda mi auto, mi country, mi negocio, mis salidas al cine o al teatro. Que nada desagradable se presente ante mi vista cuando miro mi ciudad. Los que verán carcomidos sus derechos y aumentadas sus obligaciones son los de siempre. Son los de abajo. Habrá obligación para cartoneros, mendigos, bolitas, perucas y chilotes de ir adonde les digan. Y no tendrán ningún derecho para protestar. También los artistas y también la cultura están en peligro. Porque el arte vive de la libertad, no de la seguridad. Pero los artistas están acostumbrados a los grandes y a los pequeños reyezuelos. . Como sea, los escritores, los dramaturgos, los actores sabrán resistir. Anda entre nosotros un gran creador. Es Francis Coppola. Cierta vez dijo: “No se puede ser libre ni se puede ser un artista y vivir seguro”.


Salutes