domingo, junio 01, 2008

A 30 años del Mundial 78


Hace exactamente 30 años, el 1º de junio de 1978, empezaba en Buenos Aires el Mundial de fútbol. Durante el mes siguiente desaparecerían 63 personas, Videla recibiría seis veces diferentes el aplauso de un estadio lleno de argentinos y la prensa local se cuadraría casi con unanimidad para refutar “la campaña antiargentina” que en el mundo denunciaba los crímenes de la dictadura.

Comprender el significado que tiene el Mundial ’78 para la Argentina de los últimos treinta años requiere de un paso previo: la búsqueda de similitudes en procesos semejantes. La rueda de la historia gira (Benito Mussolini en el Mundial de Italia del ’34), gira (Adolf Hitler en los Juegos Olímpicos de Berlín del ’36) y sigue girando (Jorge Rafael Videla en un estadio de River colmado).En ese trípode se apoya un paradigma del acontecimiento deportivo que explica cómo tres dictaduras del siglo XX se apropiaron de su subjetividad, de los valores que representa el deporte para la política cuando ésta lo necesita. Las tres pudieron glorificar de manera extrema los éxitos de sus atletas, porque la Italia del Duce se consagró campeón, la Alemania del Führer ganó con holgura los juegos que organizó y la Argentina obtuvo su primer título mundial de fútbol.

Pablo Llonto, en su libro La vergüenza de todos (un título que parodia a la película La fiesta de todos, de Sergio Renán, alusiva al campeonato) escribió: “... El Mundial ’78 aparece como el primer símbolo de aprobación masiva a la dictadura; Videla recibió seis veces el aplauso de las multitudes en estadios repletos. La fiesta del despilfarro en la organización del torneo apenas se cuestionó. Las voces de denuncia de los exiliados y los familiares de los asesinados, desaparecidos y encarcelados fueron tomadas como expresiones de la antipatria. El periodismo fomentó el anticomunismo, la delación de los luchadores y militantes de izquierda y defendió, a buen precio, casi todos los actos de gobierno de la dictadura militar. Millones sucumbieron ante la idea publicitaria y megaoficialista de que la victoria deportiva era el triunfo de un pueblo en paz”.

En junio de 1978 desaparecieron 63 personas en todo el país y Adolfo Pérez Esquivel, quien ganaría el Premio Nobel de la Paz dos años después, era liberado el viernes 23, dos días antes de la final. El 1º de junio comienza el Mundial con el aburrido empate en cero entre Alemania y Polonia. El 7, en base a un informe del Fondo Monetario Internacional que cita el diario La Prensa, se atribuye a la Argentina la tasa de inflación más alta del mundo, con el 172,9 por ciento anual.

La inmensa mayoría de los medios se subordinaba a las directivas de la Junta, con escasas excepciones, como el Buenos Aires Herald que dirigía el británico Robert Cox. El 14 de abril había fallecido en Buenos Aires el único periodista deportivo que se oponía a la realización del Mundial desde que el torneo había sido otorgado a la Argentina: Dante Panzeri. Incluso desde mucho tiempo antes que los militares dieran el golpe del ’76.

"La Argentina ha cambiado. Desde hace 72 horas, una gran mística unió a los argentinos en un grito de alegría y fervor (...). En lo que es interno, puede decirse que los argentinos tuvieron la oportunidad de ver al presidente Videla en su primera experiencia multitudinaria. Improvisó un breve discurso que siguió la línea conciliadora y pacifista habitual en el primer mandatario”. Joaquín Morales Solá, Clarín, 4/6/78

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