La pobreza se hereda. Y eso lo saben todos. Muy pocos niños, con gran esfuerzo, y ya en la juventud, logran salir de ese círculo que los rodea, de esa tristeza innata, del preguntarse: ¿por qué yo vine al mundo en una familia pobre? El abandono de la escuela o la no concurrencia al secundario aparece principalmente en los barrios pobres. Los profesionales sufren mucho cuando ya cesantes no consiguen –por su edad– nuevos trabajos. Se empieza a no pagar las deudas y eso lleva a explicar todo con deshonestidad. Tristezas que los niños viven más intensamente en Navidad, en el cumpleaños, en el primer día de clase. O para los adolescentes cuando ven que otros de su misma edad visten ropa de marca o hacen viajes de verano a otros países. Esa diferencia va creando violencia. Una violencia que no se elimina con más policía.
Ultimamente se han conocido las retribuciones por jubilaciones calculadas en dólares de ex presidentes, ex ministros y ex altos funcionarios (algunos de ellos que ejercieron durante la dictadura). Todos ascienden a un promedio de 10.000 dólares mensuales (algunos mucho más, otros un poco menos). En un país como el nuestro donde el cincuenta por ciento de los niños están bajo el nivel de pobreza, ¿es justo eso? ¿Podemos seguir cantando nuestro Himno con el “Ved en trono a la noble igualdad” cuando existe una atroz desigualdad? ¿No podrían eliminarse esas entradas y volcar ese dinero a comedores infantiles? Y si el Parlamento no tiene la fuerza de hacerlo, no sería saludable que los mismos políticos que reciben esos increíbles montos renunciaran voluntariamente a la mitad para que fueran a parar esas sumas a comedores infantiles (deberían seguir el ejemplo del viejo Illia)? ¿Por qué no lo hacen, principalmente los que fueron presidentes de la Nación? Entonces sí que podríamos llamarlos “patriotas”. ¿Acaso el político no debe ser siempre un ejemplo de sobriedad ante la sociedad; conformarse con un sueldo digno y demostrar que la política debe ejercerse por vocación de servir al pueblo y no para acumular riquezas?
Sería moral y un derecho del pueblo que se publiquen oficialmente las “jubilaciones” de los llamados “servidores de la Nación” y que luego se eliminen esas dádivas del poder. Eso sería auténtica democracia y valor republicano. Y es hora ya que el Congreso de la Nación dicte la ley que elimine de toda jubilación a aquellos que fueron colaboradores de la dictadura de la desaparición de personas. Ellos tienen que pagar a la democracia y no la democracia a ellos.
Salutes
sábado, septiembre 01, 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario