domingo, diciembre 02, 2007

La cárcel: un paraíso para la formación de buenos ciudadanos.

En la cárcel de Ezeiza la pintura de las paredes, amarilla y gris, está impecable. Todavía se siente olor a nuevo. En la entrada hay canteros con flores de todos colores y las huertas se extienden en distintos puntos del inmenso predio, custodiado por varios ejemplares de la Virgen de San Nicolás. Si no fuera por el altísimo enrejado, de afuera no parecería una prisión. Sin embargo, en cuanto la primera puerta automática se cierra, se abre un infierno. Según un estudio de la Procuración Penitenciaria Nacional, en este penal el castigo corporal es cosa de todos los días. La situación es tal que el 85 por ciento del pabellón de jóvenes recibió golpizas de los guardiacárceles y casi el ciento por ciento de los detenidos de la unidad fue objeto de requisas y desnudos vergonzantes. Pero Ezeiza no es un caso aislado, según el relevamiento, sino el emblema de una situación alarmante que atraviesa al Servicio Penitenciario Federal (SPF) –que depende del Ministerio de Justicia–, donde el criterio imperante para ejercer el control es la violencia. En las nueve cárceles estudiadas el 70 por ciento de los varones sufrió agresiones físicas con palos, puños o patadas. Para la misma proporción de mujeres el principal método de sanción y humillación aplicado es el desnudo total.

- Requisa personal. Se practica en todas las prisiones con variantes y los blancos predilectos son las mujeres y los jóvenes hasta 24 años. El 83 por ciento de los presos consultados fue obligado a exponer su cuerpo completamente desnudo; un 24,8 por ciento habló de una modalidad más humillante todavía: desnudo con flexiones para revisarles los genitales. Un 46,7 por ciento enfrentó también desnudos parciales y cacheos, un 76,6 por ciento. Estos últimos casos se elevan en las mujeres a 72,2 y 84,1 por ciento, respectivamente. El mayor despliegue de estos métodos se registra en los penales de Ezeiza, Neuquén y Rawson.

- Aislamiento. El aislamiento individual es la sanción penitenciaria permanente por excelencia según los registros de los últimos diez años de la Procuración. Los presos son llevados a celdas especiales, sitios o pabellones diferenciados de los que no pueden salir. Son lugares sin luz, sin camas ni mantas, donde se les raciona la comida. Orinan y defecan en recipientes que se dejan en el interior de las celdas. Un 28 por ciento de las personas encarceladas ha sido víctima de este tipo de sanción: la proporción por sexo es tres de cada 10 varones y uno de cada 10 mujeres. El estudio detectó también que los condenados reciben esta sanción en mayor proporción que los procesados. El Complejo I de Ezeiza bate records en este rubro: el aislamiento se aplica a tres de cada 10 personas y en el modulo de jóvenes adultos (de 18 a 21 años) cinco de cada 10 pasan por este castigo.

- Golpes. El 63,4 por ciento de todos los entrevistados dijo haber sufrido distintos tipos de agresiones físicas. Un 58,8 por ciento se refirió directamente a golpes (con palos, puños, patadas, empujones). Según surge de la investigación, la mayor violencia física directa se despliega contra los varones y, otra vez, los jóvenes son los preferidos. Solo 5,7 por ciento de las mujeres dijo haber recibido golpes o ataques similares. El módulo de jóvenes del penal de Ezeiza aparece, nuevamente, como el que hace el mayor uso de esta practica: ahí el 85 por ciento de los detenidos (8 de cada 10) reveló maltrato físico. Los porcentajes también son altos en Neuquén, Rawson y Chaco.

- Lesiones. El 37,7 por ciento de los varones que fueron agredidos físicamente sufrió también lesiones (terminan con marcas y heridas en el cuerpo), lo que demostraría la utilización de un alto grado de violencia. La mayoría de las mujeres agredidas quedó con heridas. El informe concluye que tres de cada 10 personas, cuando fueron golpeadas resultaron lastimadas.



Salutes

No hay comentarios.: