En las últimas semanas la venta de dos empresas emblemáticas como Acindar y Alpargatas volvió a llevar al primer plano una tendencia inocultable. El capital extranjero parece avanzar con prisa y sin pausa sobre las empresas nacionales.
Lo que se recuerda cada vez que se anuncia una operación de este tipo es que ello ocurre pese al llamado a una reconstrucción de la "burguesía nacional" que lanzó el presidente Néstor Kirchner no bien llegó a la Casa Rosada, en mayo de 2003. En verdad, las políticas oficiales, en muchos casos, favorecen este proceso.
Según un informe durante la "gestión K" se vendieron 438 empresas a un valor de 18.700 millones de dólares.
En estos cuatro años las empresas más simbólicas que cambiaron de bandera fueron la cervecera Quilmes y la cementera Loma Negra, además de las mencionadas más arriba. También en los frigoríficos hubo mucho movimiento, especialmente por parte de los brasileños, que días atrás se quedaron con QuickFood, el dueño de la marca de hamburguesas Paty.
Precisamente la política cambiaria es señalada por los especialistas como una de las claves que explica este proceso. Aunque suene paradójico, el puntal que exhibe el Gobierno en defensa del empresariado nacional es lo que provoca que, a ojos extranjeros, las empresas argentinas resulten muy baratas.
Es lo que les permitió a los brasileños, cuya moneda se revaluó casi 40% en estos cuatro años contra el dólar, avanzar sobre las empresas argentinas: petróleo, textiles, frigoríficos, bebidas, entre otros, fueron sectores donde los brasileños se hicieron fuertes.
El informe destaca que el 24% del dinero invertido en la compra de empresas durante el período 2003-2007 vino del Brasil, en una "tabla" liderada por el capital estadounidense (34%). En tercer lugar aparecen los capitales nacionales (23%).
El Gobierno intervino una sola vez para frenar una extranjerización. Fue cuando logró que SanCor consiguiera líneas crediticias del gobierno de Venezuela para evitar que su control pasara a Adeco Agro, un fondo donde tiene intereses el financista George Soros. La láctea había caído en cesación de pagos, entre otras cosas, por la política oficial de control de precios y control a las exportaciones de lácteos.
Salutes
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