En uno de los programas más vistos de la televisión alemana, Panorama, del canal oficial, se denunció el comportamiento de los obispos con respecto a la denuncia de niños y jóvenes que fueron abusados sexualmente por curas católicos. El primer caso, en Löhr am Rhein, donde un niño, Florian, de diez años, fue llevado por un sacerdote a la habitación y obligado a hacer sexo oral. A los 18 años, ese mismo chico fue a denunciar el hecho ante el obispo correspondiente, el de Maguncia, quien lo escuchó y le dijo que él iba a tomar en sus manos el problema pero que no hiciera ninguna denuncia policial porque “si no ya no podrás entrar más a ninguna iglesia”. Y le aseguró que el hecho sería tratado por una “comisión eclesiástica”. Luego, en la TV apareció otra víctima sexual, Norbert Denef, quien señaló que también a los diez años fue violado por un sacerdote católico. Siendo mayor ya hizo la denuncia ante la Iglesia, el obispado de Magdeburg, quien le otorgó a la víctima 25.000 euros para que callara. Porque, como dijo ese obispo, Tobías Kriesel: “Cuando ocurre algo así en la Iglesia, entonces sí se divulga en todo el mundo”. El tercer caso, ocurrido en Viecheln, Baviera, fue el del niño Benedikt Treumer, también violado por un sacerdote, que sí hizo la denuncia ante las autoridades. Se le hizo un juicio al imputado y se lo condenó a doce meses de prisión en suspenso. Pero la Iglesia, en vez de tomar medidas internas, envió al sacerdote a otra región. Cuando los periodistas le preguntaron al famoso cardenal Lehmann por qué la Iglesia no denunciaba por sí misma esos hechos a la Justicia, declaró: “Es que los fiscales tienen una forma de analizar las cosas muy diferente a la Iglesia. Los fiscales de Estado no son siempre objetivos; poseen una perspectiva distinta”. El comentario del periodista fue que para la Iglesia, aparentemente, el Derecho Eclesiástico está por encima del Derecho Público. En los tres casos, la Iglesia Católica nunca se disculpó ante los dañados y sus familias. Todo se calla. De eso no se habla.
Salutes
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