Melina Milagros cumplió cuatro años el 29 de enero pasado. Su nacimiento, en 2003, coincidió con la muerte de su madre, Verónica Jaquelin Gauto, de 19 años, asesinada de un balazo por el policía bonaerense Antonio Fabián Sosa, condenado ayer a 17 años de prisión. La nena de cuatro años, que no estuvo presente durante la lectura de la sentencia, nació por cesárea cuando su madre ya había fallecido. Esa es la razón de su segundo nombre. Sosa fue condenado por “homicidio simple con dolo eventual” porque esa tarde, en un barrio de Bernal, con su Browning 9 milímetros, hizo tres disparos contra un grupo de jóvenes de entre 14 y 17 años que, créase o no, habían cometido el “delito” de jugar al carnaval. Durante esa “peligrosa” actividad habían mojado a una chica que los denunció ante el policía Sosa, quien respondió con balas a las bombas –de agua– que los chicos habían arrojado. Verónica, que ni siquiera participaba del juego, recibió un disparo en la cabeza, mientras uno de los chicos, Cristian Ezequiel Núñez, fue herido de un balazo en el hombro. El policía fue absuelto por esa lesión, dado que, en ese punto, la causa ya prescribió.
Salutes
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