De qué “DÍA DE LA RAZA” se habla, los que aún hablan de este día como el día de la hazaña. ¿De qué hazaña hablan?, ¿De lo que lograron el grupo de delincuentes que se echaron a la aventura, llevado por la codicia y la ambición de una monarquía devaluada?
Ser originario, o desde la ¿normalidad?, ser indígena, es muchas veces para nosotros, analogías del tiempo del pasado, pero que conscientemente o inconscientemente estamos contribuyendo al etnocentrismo de los “nosotros” (hombres civilizados, hombres occidentales que vinieron a hacer “progresar” a América), hacia los y las indígenas (aborígenes inferiores, coeficiente intelectual bajo, etc.).
Indígena, es simplemente, una terminología referidas a grupos, comunidades humanas, formadas de acuerdo a principios y valores socioculturales. Serán diferentes para nuestra cultura, pero ¿por qué no aceptarlas y aprender en las diferencias y con las diferencias, y no en la homogeneidad de una forma de pensar y actuar?. Es cierto que antes de la “llegada de los europeos” no todo era perfecto en esta América (Aby yala), pero sí los y las hermanas de los diferentes pueblos originarios partían de una cosmovisión y por lo cual una forma de vida totalmente diferente a la expresada por el supuesto “descubridor”, en donde realmente no sé vivenciaba hambruna como si se producía en la “supuesta” vieja Europa que estaba regida por la aristocracia feudal.; y acaso, ¿hoy no sucede esta misma dominación con su esencia de reproductora de diferentes tipos de desigualdades con la aplicación de los principios y valores fundamentalistas del mercado, del capital?. Los parámetros de valores de una supuesta superioridad civilizadora no es excusa para aceptar el máximo genocidio que “unos” aplicaron sobre “otros”. Los cobardes colonizadores partieron desde tres ópticas que expresan su cosmovición: el etnocentrismo que significa la superioridad de una cultura sobre otra/s. El etnocidio que significa la destrucción sistemática de las otras culturas por la cultura que se considera “superior”; y por supuesto para producirse este etnocidio se parte de un genocidio que significa la destrucción sistemática tanto espiritual, psíquica, y orgánica/corporal de cada persona. Esta cosmovición es servirse de la/s comunidad/es y no servir a la comunidad (desde la cosmovición de los pueblos originarios); significa partir de una postura verticalista fetichista (en donde el fetiche, adorado alienadamente puede ser tanto el capital, expresado de diferentes formas: dinero, tierra, oro, plata, etc.-, el estado, un dios, el partido, etc.), diferente a la cosmovición de los pueblos originarios en donde no hay centralismo y todos y todas actúan en función de la respectiva comunidad; es obligar a que el “otro” haga ciertas actividades y no esa hermosa expresión poética que es el “mandar obedeciendo” enseñada por los zapatistas.
Por lo cual, desde su egocentrismo, los colonizadores (iniciada por la corona española) por necesidades políticas e ideológicas y principalmente económicas (por el objetivo de permitir la expansión del “mercantilismo”, como la primer forma de expresión “institucionalizada” del principiante sistema capitalista), permitió llevar a cabo el respectivo genocidio y etnocidio. Pido por favor que recordemos este frío porcentaje: hacia el año 1492: la población de AMÉRICA, era aproximadamente de 95.000.000 de hermanos y hermanas de los diferentes pueblos originarios, con la aplicación del llamado “descubrimiento de AMÈRICA” la población se redujo a 11.000.000 de personas hacia el año 1650. Es decir en solo 158 años aproximadamente se asesinaron y se masacraron a 84.000.000 de hermanos/as originarios/as. Y con la constitución de los diferentes “estados nacionales” como el Argentino, el Mexicano, el Brasileño, el Chileno, el Puerto Riqueño, etc.; y con sus diversas campañas civilisatorias como “la campaña del desierto” se asesinaron nuevamente a más de 11.000.000 de hermanos y hermanas originarias/os y/o indígenas. Es decir la masacre sobre los pueblos indios a lo largo de estos 510 años de explotación y opresión sobre nuestra AMÉRICA (y solamente me estoy refiriendo a personas de los pueblos originarios y/o indígenas) alcanza alrededor de 95.000.000 personas; considero que con estas cifras ensangrentadas, es realmente hipócrita hablar de descubrimiento.
Por lo cual, por este simple hecho histórico, que aún es presente y será futuro, considero que el 12 de octubre, no es el día de la raza, sino el recordar en “nuestras” filosofías existenciales, el día (simbólico) del genocidio.
Tener memoria colectiva significa muchas cosas, pero considero que fundamentalmente expresa lo siguiente: comprender que cada uno de nosotros somos colectivo y no un átomo individual que es la esencia del sujeto que internaliza y reproduce la propiedad privada (ya sea expresada con la imagen de lo propiamente individual o lo estatal). Al ser colectivo, somos comunitarios y ser comunitario es lo que la cosmovición de los pueblos originarios nos enseñan: “servir a la comunidad y no servirse de la comunidad”. Por lo cual si somos comunitarios, si somos comuneros, si somos colectivos no podemos ignorar no, solo el genocidio de hoy y el de los y las 30.000 compañeros/as desaparecidos/as y asesinados/as, sino también sería individualista y por lo cual sería expresión de una conciencia “colonizada” el considerar el 12 de octubre como el festejo de la raza. Por eso comencemos a comprender y (recreemos este comprender) de no ser colonizadores (que se pueden generar en las expresiones más cotidianas) y reivindicar la lucha de nuestros hermanos/as originarios.
Podemos apreciar los siguientes hermanos/as de diversos pueblos originarios del mundo: MAPUCHES, ONAS, KOLLAS, GUARANÍS, YANONANIS, SAMIS, MAYAS, WICHIS, NUNAVUTS, ASHÁNINKA, MASSAI, CHARRUAS.
Teniendo en cuenta estas enseñanzas voy comprendiendo que nuestras raíces están sembradas en la Pachamama, que somos originarios del territorio en que uno se encuentra viviendo existencialmente, somos “hijos/as de la tierra”, y además somos cósmicos; el ser humano no puede continuar con este sistema económico, sociocultural, y político capitalista, que es genocida en cualquiera de sus expresiones. Los hermanos y hermanas de los pueblos originarios nos hacen acordar de apreciar la naturaleza. Por eso, en el Decenio Internacional de los Pueblos Indígenas (2005 – 2014), decidido por la asamblea general de Naciones Unidas en 1994 es importante que nos sirva para reflexionar y modificar esta fecha nefasta y de esto nos debemos hacer cargo los pueblos y los gobiernos junto a su clase política. Por lo tanto es importante propiciar la derogación de las leyes que establecen el “Día de la Raza o El descubrimiento de América”.
RECORDEMOS:
LOS MILITANTES POR LA VIDA ASESINADOS: ¡PRESENTES!;
30.000 COMPAÑEROS/AS MASACRADOS ¡PRESENTES!;
LOS 95.000.000 DE HERMANOS/AS INDÍGENAS ASESINADOS Y MASACRADOS: PRESENTES AYER, HOY Y SIEMPRE
Salutes
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