Siguiendo con esta idea de que Dios no es otra cosa que una invención de los hombres, fijemonos en los 7 pecados capitales que no son otra cosa que la expresión de la ética social y comunitaria con el cual el cristianismo trató de contener la violencia y sanar a la conflicitva sociedad medieval. Se utilizaron para sancionar los comportamientos sociales agresivos y fueron, durante mucho tiempo –desde el siglo XIII hasta ek XVI- el principal esquema de penitencia, contribuyendo en modo determiante a la pacificación de la sociedad de entonces.
En un principio, los pecados eran una advertencia respecto de cómo administrar la propia conducta. No se trataba como en los diez mandamientos de ofrecer las tablas de la ley, sino de mostrar los peligros higiénicos que podrían asechar a las almas. Se trató de un listado de advertencias sobre los peligros que puede acarrear la desmesura frente a a lo deseable.
La suerte de estos pecados terminó en la época moderna, cuando la penitencia dejó de ser la forma de resolución de los conflictos sociales para trasnformarse en algo psicológio e interior a la conciencia de cada individuo. Fue el momento en que se abandonaron los siete pecados capitales para pasar a los diez mandamientos, que privilegiaban una relación vertical de cada individuo respecto de Dios, en vez de la horizontal entre los hombres, lo cual favorece la introspección personal.
Las leyes religiosas son convenciones creadas por los hombres y no el resultado de órdenes divinas inmodificables. No importa la antigüedad que tengan las imposiciones, pueden cambiarse y ser anuladas por un nuevo acuerdo entre los individuos.
Salutes
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1 comentario:
Ahí te va (en mi blog) el poema de Julio sobre el Che. Espero te guste. Un abrazo y Salutes.
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