
Qué cosa, levantar un muro. Los gringos deben tener mucho miedo. Porque supongamos que el Muro se convierte en una Meta, esas Metas que convocan a gente de todos lados, y viene gente de todos lados a ver si pueden alcanzar la Meta. ¿Cuál sería la Meta? La Meta sería saltar el Muro o sortear el Muro. Supongamos que se viene un alemán con una garrocha enorme y toda la locura a cuestas y dice: “Yo puedo saltar el Muro de los Gringos”. Y supongamos que al Muro le queda ese nombre: “El Muro de los Gringos”. Y todos se preguntan qué cosa quiere decir “gringos”. Y se hacen reportajes a los intelectuales y ante todo a Vargas Llosa, que fue el primero que escribió “gringos” en una nota que leí ayer o antes de ayer en el diario en que escribe Vargas Llosa, en Crónica, creo, o no, debe ser otro, porque Crónica me da mersa para Vargas Llosa, pero lo que importa es la nota, el mensaje es la nota, no el medio, y, en el caso de Vargas Llosa, el mensaje es Vargas Llosa, porque uno lee “Vargas Llosa” y ya sabe que la nota es medio facho-liberal, con hambre de Premio Nobel, pero ésta no parecía ser muy facho-liberal porque Vargas Llosa les decía “gringos” a los “gringos”, ¿se dan cuenta?, hay que atreverse, uno pensaba que, a los gringos, Vargas Llosa les diría Masters of Democracy and Free Market, pero no, en esta nota les dice “gringos”, cosa que da rencor latinoamericano, cosa que da, qué sé yo, Revolución Cubana o, sin más, Fidel Castro, que todo el tiempo dice cosas horribles de los gringos como “Gringos de mierda, cabrones imperialistas, go home”, aunque no sé si Fidel dice “go home”, creo que solamente dice “gringos cabrones”. La cuestión es que Vargas Llosa decía, en esa nota, que los “gringos” se equivocaban con esto del Muro, y uno piensa “si será facho esto del Muro que hasta Vargas Llosa está en contra y se pone en izquierdista latinoamericano y les dice ‘gringos’ a los ‘gringos’”, y ahí, ahora me acuerdo, empecé a hablar de Fidel Castro, pero antes yo venía hablando del alemán y su garrocha y su sueño demente: saltar el Muro de los Gringos y pasar al otro lado, el problema, creo yo, no es saltar el Muro, para mí, lo digo en serio, si viene un alemán, un alemán de esos alemanes que meten miedo, que son un tanque, que uno los ve y se asusta, se asusta y dice “llegó la Wehrmacht, rajemos”, un tipo pongamos como Oliver Kant, el arquero, o Khan o algo así, pero ya saben cuál digo: el arquero ése, el del Mundial, el que mató en el Mundial del 2002 y se quedó en el banco en el del 2006, ése, Oliver Nationalsozialismus, supongamos que viene Oliver, trae la garrocha bajo el brazo y dice “Voy a saltar el Muro de los Gringos” y toma carrera y apoya la garrocha y salta y se eleva y pasa, en efecto, al otro lado del Muro y queda hecho mierda cuando llega al piso, pero del otro lado, porque no es lo mismo hacerse mierda del lado mexicano que del lado gringo, o sea: que el tipo ganó, se salió con la suya y el ejemplo cunde y se vienen deportistas de todas partes, y se organiza un Gran Torneo de Salto con Garrocha para saltar el Muro de los Gringos, lo cual terminaría siendo una masacre, aunque a nosotros, que somos argentinos, nada de eso nos puede conmover, porque ningún argentino iría con una garrocha a hacer una boludez como ésa de saltar el Muro de los Gringos, porque acá tenemos gente sensata, gente que les diría a los supuestos osados que es muy inseguro saltar el Muro de los Gringos, que no hay seguridad ni garantía alguna en eso, y el encargado de decir eso sería el señor Juan Carlos Blumberg, de quien no tenía intenciones de hablar porque quería una nota de tono internacional, de ésas que saca Vargas Llosa en Crónica, que uno lo lee y dice “se las sabe todas, se da con lo mejor de lo mejor, siempre está yendo a una cena con Carmen Balcells o a buscar un premio de literatura o a dar las gracias a algún homenaje que le hacen los banqueros chinos o los financistas de Wall Street”. Siguiendo con Blumberg, vayamos “a las cosas mismas”, a él, ¿qué es lo que vemos de él?, para mí, si me permiten, en un, digamos, primer acercamiento, creo que le gustan las carpetas, ¿qué tiene Blumberg con las carpetas?, ¿por qué lleva tantas carpetas y hasta libros sujetos por alguno de sus brazos?, algo quiere decirnos, y lo que quiere decirnos, conjeturo, es que él, si no es la ley, es quien más se calienta por ella en este país, un hombre que lleva tantas carpetas a cuestas es un hombre preocupado, ocupado, obsesionado por las causas judiciales, y alguien obsesionado por las causas judiciales es alguien obsesionado por la justicia, de aquí que Blumberg aparezca siempre que la justicia o las instituciones de la democracia representativa al servicio de las cuales la justicia está, está en peligro, de aquí que Blumberg haya marchado a Misiones donde hoy el peronismo enfrenta a uno de sus más históricos adversarios: la Iglesia, y la Iglesia enfrenta al peronismo, representado en esta ocasión por un señor que no recuerdo o no sé cómo se llama pero sé que es un político de pelo en pecho porque quiere ser gobernador para siempre, y aquí yo me dije “si Fidel, como político, quiere durar y el gobernador de Misiones también, entonces el gobernador de Misiones es castrista, como Vargas Llosa”, qué lo parió con Fidel, ¿sabrá del éxito que está teniendo?
Salutes

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