Después de tres años y medio de gestión al presidente Kirchner no pareciera molestarle que lo llamen conservador en materia tributaria, aunque esa actitud choque no sólo con el declarado objetivo de mejorar la distribución del ingreso, sino también con el más mínimo criterio de equidad. En el Presupuesto 2007 no hay ninguna reforma tributaria que alivie la carga de los impuestos sobre los que menos tienen. Pero además se mantienen exenciones impositivas a la medida de los sectores de altos ingresos. Según los propios números oficiales, si el Gobierno se atreviera a eliminar las exenciones más groseras, fácilmente conseguiría elevar la recaudación en unos 5500 millones de pesos, dinero suficiente para financiar un aumento a los jubilados de casi el 20 por ciento. Mientras, los más pobres siguen pagando sobre su canasta de consumo –compuesta en su mayoría por alimentos– la misma alícuota del IVA que los más ricos de la Argentina.
Algunas exenciones son injustificadas y sobre todo injustas. Bastan los siguientes ejemplos:
- Las rentas obtenidas por los intereses que devengan los títulos públicos, así como los intereses cobrados por depósitos a plazo en entidades financieras, y la compraventa de títulos y acciones por parte de personas físicas como operaciones inhabituales están exentos del pago del impuesto a las Ganancias. Según el proyecto de ley de Presupuesto, por dicha desgravación el Estado dejará de recaudar el año próximo 1562 millones de pesos.
Esta exención no es la regla, sino la excepción en el mundo. No existe en ningún país desarrollado. Esta desgravación es todo un símbolo de los premios que reparte el Estado argentino y de las señales que envía a la sociedad: alguien que vive de rentas, cobrando 100.000 mil pesos anuales de intereses en plazo fijo, no paga nada de impuesto a las Ganancias. En cambio, un trabajador con un sueldo de 3500 pesos está alcanzado por el tributo.
- Los depósitos en entidades financieras y la tenencia de títulos públicos también están exentos del impuesto a los Bienes Personales, por lo que el Estado deja de recaudar otros 125 millones de pesos anuales.
- Los jueces nacionales y provinciales, con sueldos de entre 6000 y 14.000 pesos, no pagan impuesto a las Ganancias, por lo cual el Estado perderá el año próximo 124,5 millones de pesos que quedarán en el bolsillo de los magistrados.
- Por la reducción de los aportes patronales, dispuesta en tiempos de la dupla Menem-Cavallo con el objetivo nunca cumplido de estimular la creación de empleos, el fisco resignará a manos de los empresarios 1807 millones de pesos.
- Mientras que la devolución parcial del IVA para las compras con tarjetas de crédito y débito representan un costo fiscal de 895 millones. La desgravación fue instrumentada en el 2001 por Cavallo para estimular el consumo y el blanqueo de transacciones comerciales. Sin embargo, hoy representa una transferencia de ingresos a los sectores medios y medios altos, que ya acceden a través de los plásticos a importantes descuentos que ofrecen los bancos como promociones.
Salutes
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1 comentario:
El Sr. K (que no tiene nada de kafkiano como el personaje de "El castillo" o "El proceso") ya no tiene nada que ocultar. Es el más vivo ejemplo del gatopardismo de los últimos años en Argentina. Cambiemos algo para que nada cambie. Los datos "oficiales" muestran la brecha más amplia de las últimas décadas entre ricos y pobres. Los niveles de pobreza son los más altos de la historia argentina. Lo de por fin hacer justicia con el genocidio argentino es un verso más. Lo de la baja del desempleo, otra mentira inmensa (es tan obvio que contar a los subsidiados no es bajar el desempleo. La represión (en su propia provincia), la "mano de obra desocupada" y los sin gorra siguen en la impunidad. Se le gastaron sus rodillas de practicar la genuflexión con el FMI, BM, y Monsanto (que de santos no tienen nada). El sistema productivo del país se está transformando cada vez más en Argenchina. Pasamos de ser república bananera a república sojera. Eso sí, el mundo habla del boom económico argentino, como cierta vez lo hizo del chileno. Se olvidan, o nunca se enteraron, que Chile es, después de Haití, el país latinoamericano con mayores desigualdades sociales. Eso sí, la Bachelet va a llorar con su madre (que poca madre, dirían los mexicanos) al centro de detención clandestino donde estuvo chupada, en tanto el nefasto Pinocho sigue en la impunidad total y morirá de viejo si no tenemos la suerte de que algún Gorriarán lo haga volar en mil pedazos de mierda. Eso sí, Chile le niega a un exiliado que vive aquí desde hace como 25 años su pasaporte, aduciendo que tiene un proceso pendiente en Chile (durante la plena dictadura). Hay que "agiornar" Cambalache. Volvé Discepolín y solicita a SADAIC que te permitan ponerle "...siglo XXI cambalache.." A mis queridos paisanos que vivem allá les pido que se vayan preparando para más de lo mismo, pero peor. Salutes.
P:D:: Al Sr.K sólo le falta resucitar por cuarta vez a Cavallo, ¡y cantar bingo!
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