lunes, octubre 16, 2006

Papeleras

Uruguay interviene en el río para la construcción de las plantas, ya no importa si habiendo avisado a la Argentina como debía. Argentina no le da al punto la menor importancia. Los habitantes de este lado de la costa toman nota de terribles denuncias de contaminación y comienzan a movilizarse. El Gobierno sigue sin prestar atención hasta que empieza el corte de puente. Kirchner mira con un ojo al costado y con el otro un poco más al centro y dice que es apenas un problema “ambiental”. Los vecinos de Gualeguaychú retroalimentan su bronca, el corte sigue, el Presidente centra la mirada, huele fervor popular y en un pase de magia transforma al problema ecológico en “causa nacional”. Se va a Gualeguaychú con todo el gabinete y un coro de personalidades de todos los ámbitos, encabeza una manifestación contra las pasteras, se pelea con Tabaré, nombra secretaria de Medio Ambiente a una asambleísta, apuesta a la estrategia de que no haya financiación internacional para las pasteras y manda el expediente a La Haya. A esa altura, ayer nomás, lo que comenzó como el reclamo de un pueblito había mutado en otra jugada presidencial de golpe de efecto. Pierde en La Haya y aguanta, pierde en el tribunal del Mercosur y aguanta. Pero pierde con el informe de la consultora canadiense al Banco Mundial, que dice que las pasteras no contaminan nada de nada, y ya no aguanta. Retrocede varios casilleros y pide a los vecinos que no corten el puente, que no sirve, que es una táctica que definitivamente se volverá en contra. Imposible. ¿Cómo se hace para frenar a gente a la que se le dijo y estimuló oficialmente que, en efecto, tiene un olor espantoso y un cáncer al otro lado del río? ¿Con cuál autoridad y con cuál convencimiento se les dice ahora que se queden en sus casas?

Salutes

1 comentario:

negropiombo dijo...

¿Autoridad? Ninguna, por supuesto. ¿Qué autoridad puede tener un tipo que dijo que no iba a negociar la sangre de su pueblo con el FMI y el BM y que a él no lo iban a poner de rodillas? Garpó, por adelantado y una deuda injusta e ilegal. Un farsante más. No nos extrañe que cualquier día de estos vuelva a aparecer la María Julia como Secretaria de Medio Ambiente. ¿Por qué no, si hay otros peores que ella que siempre están con todos los gobiernos? Tristán, hay que poner un poco de coherencia en lo que decís y hacés, aunque tu visión torcida no te ayude.